El Ejército de Irak asume el control total de la antigua base principal de EEUU en el país

Tras la retirada definitiva de las fuerzas estadounidenses, autoridades iraquíes afirman haber coordinado la reasignación de funciones en Ain al Asad, en respuesta al acuerdo firmado con Washington que establece el repliegue internacional en territorio iraquí

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Durante el proceso de transición tras la partida de las tropas estadounidenses, el general Abdul Amir Rashid Yarallah, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Irak, supervisó la reorganización de tareas entre las distintas ramas castrenses en la base aérea de Ain al Asad, situada en la provincia occidental de Anbar. Según informó la agencia oficial de noticias INA, esta base, que anteriormente funcionó como el principal centro operativo de las fuerzas estadounidenses, pasó a control total del Ejército de Irak tras completarse el retiro militar estadounidense.

El Ministerio de Defensa iraquí detalló que la redistribución de responsabilidades y la reasignación de funciones dentro de la base se produjeron después de ejecutarse un acuerdo alcanzado en 2024 entre Bagdad y Washington. Dicho acuerdo estableció la programación del repliegue gradual de la coalición internacional liderada por Estados Unidos en suelo iraquí, en el contexto de redefinir la cooperación en materia de seguridad entre ambos países.

Tal como consignó INA, la retirada gradual de efectivos estadounidenses comenzó en agosto del año anterior con la salida parcial de contingentes pertenecientes a la Fuerza de Intervención Conjunta, desplegados en el marco de la Operación Resolución Inherente. Esta operación se puso en marcha en 2014 con la misión de combatir a Estado Islámico tanto en Siria como en Irak, y resultó clave en la disminución del poder territorial y militar del grupo yihadista en la región.

La base aérea de Ain al Asad tiene un papel destacado en la historia reciente de Irak, ya que después de la invasión estadounidense en 2003, sirvió de alojamiento para parte significativa del contingente militar de Estados Unidos. A lo largo de los años, sus instalaciones han sido escenario de diversos episodios vinculados tanto a operaciones militares como a episodios de tensión internacional.

En enero de 2020, la base fue blanco de ataques con misiles lanzados por Irán, en respuesta al asesinato del general iraní Qasem Soleimani. Según INA, este episodio dejó un saldo de 110 soldados estadounidenses heridos. El ataque formó parte de las represalias anunciadas por Teherán y subrayó la vulnerabilidad de las instalaciones utilizadas por fuerzas extranjeras en territorio iraquí ante tensiones regionales.

Con el traspaso efectivo de Ain al Asad al Ejército iraquí, las autoridades de Bagdad asumen de manera íntegra la responsabilidad sobre una instalación estratégica, tanto desde el punto de vista militar como político. De acuerdo con la información publicada por INA, el control iraquí sobre este tipo de infraestructuras refleja la implementación de los acuerdos firmados con Estados Unidos y una nueva etapa en la gestión propia de la seguridad nacional.

El proceso de retirada forma parte de una negociación más amplia destinada a redefinir la colaboración entre Irak y Estados Unidos, así como con sus aliados internacionales en materia de defensa y lucha contra el terrorismo. Según la agencia INA, las tratativas buscan establecer un marco que permita a Irak incrementar sus capacidades militares y ejercer mayor autonomía en el manejo de la seguridad dentro de su territorio, marcando un cambio respecto a la presencia extranjera que caracterizó los últimos años.