Partidos de Sumar destacan el afán de confluir y ven secundario el debate de la marca electoral tras el informe de IU

Referentes de distintas formaciones subrayan la urgencia de renovar pactos en el bloque progresista, quitando peso al logotipo bajo el que concurrirán, mientras dirigentes como Mónica García defienden fortalecer la cooperación como respuesta al auge conservador

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El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha puesto sobre la mesa la necesidad de modificar la denominación electoral de la coalición Sumar, tras plantear en un informe político que la actual fórmula no permite aglutinar a todo el espectro de organizaciones y personas dispuestas a evitar un gobierno dominado por el Partido Popular y Vox. Esta reflexión ha adquirido protagonismo en el entorno progresista, según publicó Europa Press, cuando partidos de la órbita de Sumar han reiterado su interés en priorizar la renovación de pactos políticos antes que el debate sobre las marcas electorales.

De acuerdo con Europa Press, distintas fuerzas que integran Sumar han expresado que la revalidación de alianzas debe situarse en el primer plano, mientras la controversia en torno a nombres y logotipos mantiene un carácter secundario. El informe de Maíllo, que será sometido a consideración de la Coordinadora Federal de IU, sostiene que resulta “evidente que la coalición Sumar, tal y como se conoce ahora, no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones y personas conjuradas para evitar un gobierno del PP y Vox”. Maíllo aboga por la creación de una nueva marca que pueda servir de paraguas para el bloque progresista evitando, en sus propias palabras, la “confusión del todo por la parte”.

La ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, resaltó el papel de Sumar como núcleo impulsor de un espacio de izquierda alternativa caracterizado por coordinación y cohesión, en su visión, fundamentos que deben permanecer más allá de nombres o siglas concretos. García precisó también, según recogió Europa Press, que Podemos tomó la decisión de apartarse de este proyecto y continuar su propio rumbo. En su valoración, la estructura de Sumar —actual socio minoritario del Ejecutivo— ha fortalecido su funcionamiento interno con una mejora en la coordinación entre las distintas formaciones, y subrayó la necesidad de impulsar alianzas “virtuosas”, algo que, según su perspectiva, no tiene precedentes recientes en la izquierda alternativa, marcado históricamente por desacuerdos.

Desde el Movimiento Sumar, referentes consultados por Europa Press consideraron el informe de IU como una expresión particular de uno de los partidos integrantes. Estos dirigentes defendieron que la coalición ha comprobado su capacidad para sostener la cooperación, tanto en el Gobierno como en el grupo parlamentario, y que su principal tarea actual consiste en consolidar el Ejecutivo progresista. Fuentes del entorno afirmaron: “La prioridad es garantizar que seguimos gobernando, conquistando derechos y siendo freno de la extrema”, subrayando que se encuentran centrados especialmente en la política de vivienda, con especial atención a la prórroga de los contratos de alquiler.

Las mismas fuentes insistieron en que el debate relativo al nombre de la alianza podrá abordarse en el momento oportuno de cara a futuras elecciones generales; en estos momentos, añadieron, el eje fundamental es el contenido programático por encima de la denominación o los liderazgos visibles. Respecto a la posición de IU, señalaron que la discusión sobre marca y siglas, si bien legítima, no modifica las prioridades colectivas centradas en la gestión actual.

En la misma línea, representantes de los Comunes admitieron su sorpresa por la repercusión alcanzada por el informe de Maíllo, considerando que no introduce elementos novedosos sobre lo defendido durante los últimos meses por su formación. Según consignó Europa Press, los Comunes manifestaron respeto ante los procesos internos y debates que desarrollen otras organizaciones, al tiempo que consideraron comprensible que IU plantee estas cuestiones en su órgano decisorio con vistas a futuras citas electorales.

La formación catalana puso el acento en la importancia de que los partidos nucleados en Sumar mantengan y amplíen su colaboración, fortalezcan los espacios de debate y la toma de decisiones colectivas, y desplieguen mecanismos organizativos mejorados. A esto sumaron la necesidad de presentar a los votantes progresistas del país una propuesta con aspiración de incluir a nuevos actores políticos, reiterando su disposición al diálogo con Podemos pese a las diferencias recientes.

En cuanto a la marca electoral concreta, los Comunes pidieron prudencia y defendieron que el debate sobre nombres y liderazgos puede quedar en suspenso, considerando “válida” la denominación Sumar en el presente y señalando que la organización se siente cómoda bajo ese identificador. No obstante, recordaron que Sumar ya había dejado de buscar su papel como paraguas integrador de todas las formaciones, orientándose en cambio a consolidar su identidad como partido dentro del panorama de la izquierda a la izquierda del PSOE.

Según reportó Europa Press, la secuencia de declaraciones surgidas en las últimas jornadas refleja que el principal consenso gira alrededor de la voluntad de renovar acuerdos que permitan una alternativa política progresista capaz de frenar a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha, relegando a un segundo plano el debate sobre el nombre bajo el que concurrirán en futuros procesos electorales. El foco, según indican partidos y voces consultadas por el mismo medio, reside en el refuerzo de los pactos, la ampliación del espacio de cooperación y el impulso de proyectos programáticos comunes como base para sostener su presencia e influencia dentro del Ejecutivo y ante la ciudadanía.