MSF alerta de que 20 pacientes están en riesgo vital ante las restricciones en el estado de Jonglei

La imposibilidad de llevar a cabo evacuaciones médicas en Jonglei, en medio de un repunte de la violencia y el desplazamiento, agrava la crisis de salud y amenaza la vida de enfermos que requieren atención especializada urgente, según MSF

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El jefe de operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF), Gul Badshah, señaló que el área de captación de los centros sanitarios de Lankien y Pieri, en el estado de Jonglei, abarca alrededor de 250.000 personas, y la reciente escalada de desplazamientos causada por el conflicto está dejando a un número indeterminado de personas sin acceso a atención médica básica. Según información publicada por Europa Press a partir de un comunicado de MSF, la organización advierte que al menos 20 pacientes se encuentran en riesgo vital por la imposibilidad de ser evacuados hacia instalaciones donde podrían recibir atención especializada urgente, una situación atribuida a las restricciones de movimiento que afectan a los trabajadores humanitarios en la región.

De acuerdo con Europa Press, MSF informó que estas limitaciones, vigentes en varias zonas de Jonglei, imposibilitan el traslado de pacientes en estado crítico, quienes dependen de evacuaciones médicas para acceder a tratamientos vitales que no están disponibles en los centros de salud locales. Gul Badshah recalcó que los traslados de pacientes son intervenciones que salvan vidas y no meros procedimientos administrativos, e instó a que se garantice un acceso humanitario sin obstáculos, con vuelos regulares y predecibles, para permitir tanto la evacuación médica oportuna como la entrega de insumos y la rotación del personal sanitario.

Según consignó Europa Press, las restricciones afectan especialmente el suministro de servicios esenciales desde el 30 de diciembre, dificultando la entrega de suministros médicos tanto al hospital de Lankien como al centro de atención primaria de Pieri. La situación ha coincidido con el incremento de violencia y desplazamientos de la población, lo que ha agudizado la demanda de servicios en ambas instalaciones. MSF indicó que desde hace varias semanas las organizaciones humanitarias que operan en el centro de Sudán del Sur no pueden acceder de forma continuada, predecible y segura a distintas áreas de Jonglei. Esta falta de acceso está agravando las condiciones sanitarias generales y elevando las cifras de morbilidad y mortalidad prevenibles en comunidades ya afectadas por el conflicto armado.

Las instalaciones respaldadas por MSF, según la organización, experimentan una limitación crítica de servicios: en la actualidad solo pueden ofrecer atención de emergencia y para salvar vidas, en contraste con la capacidad previa al repunte de la violencia, cuando cada semana recibían unos 1.700 pacientes. Badshah subrayó que la salud de la población depende de la reposición regular de suministros y de la posibilidad de realizar evacuaciones médicas, y advirtió que la continuidad de las restricciones podría minar de forma irreversible la capacidad de respuesta humanitaria en la zona.

MSF detalló que entre los desplazados por la violencia, algunos han regresado a sus hogares, pero muchos permanecen dispersos en áreas remotas, sin cobertura sanitaria y con acceso limitado o nulo a servicios humanitarios. Según la organización, la persistencia de los combates y los obstáculos para la llegada de ayuda no solo mantiene sino que profundiza la crisis sanitaria, debilitando la resistencia de comunidades que ya enfrentan elevados índices de necesidades insatisfechas.

El cierre parcial del hospital de Lankien marcó un punto de inflexión en la operación de MSF en Jonglei. Europa Press reportó que, a finales de diciembre, la organización retiró parte de su personal del hospital, ubicado en el condado de Nyirol, debido al agravamiento de la inseguridad tras ataques aéreos registrados el 29 de diciembre que impactaron en zonas aledañas a la instalación médica, un mercado y una pista de aterrizaje utilizada por la ONG. Tras estos hechos, el jefe de misión de MSF en Sudán del Sur, Ibrahim Muhammad, solicitó protección para las instalaciones médicas, los trabajadores y pacientes, en concordancia con el Derecho Internacional, así como para civiles atrapados en el conflicto.

En 2025, MSF documentó al menos ocho ataques dirigidos contra instalaciones y personal sanitario en Sudán del Sur, acontecimientos que provocaron el cierre de dos hospitales y la suspensión de servicios básicos en salud en los estados de Jonglei, Alto Nilo y Ecuatoria Central, amplió Europa Press. Estas agresiones se produjeron en un contexto de deterioro humanitario generalizado, donde el recrudecimiento de la violencia pone en riesgo la continuidad de la asistencia a cientos de miles de personas y amenaza con desbordar los limitados recursos presentes en las zonas afectadas.

La ONG subrayó que permitir el acceso humanitario sin restricciones resulta esencial tanto para la entrega de insumos y atención médica como para proteger a los trabajadores y pacientes en un contexto donde la salud y la vida de los más vulnerables dependen de la capacidad de respuesta internacional. Según el análisis difundido por Europa Press basado en el informe de MSF, la permanencia de estas condiciones podría derivar en una crisis sanitaria aún más profunda si no se restablecen las operaciones regulares y el acceso seguro para los equipos humanitarios en Jonglei y otras regiones afectadas.