
El Ministerio de Defensa e Hisdesat, la rama militar de Hispasat --compañía controlada por Indra--, han puesto en marcha el proceso para sustituir el satélite de comunicaciones militares SpainSat NG II tras constatar que ha quedado dañado por el impacto de una partícula espacial y, en consecuencia, no puede cumplir con su misión asignada.
Según ha detallado Indra en un comunicado, los últimos informes del contratista principal del satélite apuntan que, pese a que se estima que la partícula espacial que colisionó con el satélite tenía una dimensión milimétrica y de apenas unos gramos de masa, la gran velocidad del impacto en una zona vital del satélite ha ocasionado "daños no recuperables".
Sin embargo, tanto la empresa como el Ministerio de Defensa han indicado que las comunicaciones satelitales de las Fuerzas Armadas están garantizadas y que el impacto no ha afectado al normal desarrollo de sus operaciones.
De hecho, el SpainSat NG II todavía no había entrado en actividad y, según ha detallado Indra, "está estable, completo y en una órbita muy excéntrica", por lo que no interferirá en las operaciones espaciales "presentes o futuras", y su pérdida "no supone ningún perjuicio a nivel económico (ni para Defensa ni para Indra), al contar con un seguro frente a este tipo de daños".
No obstante, se está trabajando en la elaboración de un informe para recopilar todo lo sucedido en torno a la pérdida de este satélite, a pesar de la cual se están manteniendo las comunicaciones satelitales militares de las Fuerzas Armadas a través de la combinación de los sistemas SpainSat NG I y SpainSat.
Sin embargo, pese a que la pérdida del satélite no afecte a la operativa actual, el plan del Gobierno y de la compañía pasa por construir cuanto antes un nuevo satélite idéntico al dañado.
El Programa SATCOM-Spainsat NG constituye uno de los pilares fundamentales de la modernización de las comunicaciones por satélite de las Fuerzas Armadas.
Su objetivo es sustituir progresivamente a los sistemas actuales SpainSat y XTAR-EUR por una nueva generación de satélites más avanzados, seguros y resilientes, capaces de operar en las bandas X, Ka y UHF.
El SpainSat NG II, operado por Indra, se lanzó en octubre de 2025 y tiene un satélite gemelo, el SpainSat NG I, que se puso en órbita en enero del año pasado.
Los proyectos del SpainSat NG I y NG II tienen un coste que ronda los 1.000 millones de euros durante toda su vida útil, por lo que se calcula que construir y operar un nuevo satélite idéntico requeriría una inversión similar, según explicó a finales del pasado octubre a Europa Press el entonces consejero delegado de Hisdesat, Miguel Ángel García Primo, que en diciembre de 2025 fue sustituido en el cargo por Ana María Molina.
En conversación con Europa Press en Cabo Cañaveral (Florida) tras el lanzamiento del SpainSat NG II a finales del pasado octubre, el directivo reconoció que, si bien no es fácil calcular el importe de ese posible nuevo proyecto, un tercer satélite debería tener un precio similar al de los dos que ya se han lanzado.
"No es fácil saberlo. Por un lado, debería ser bastante más barato porque solo pagamos los costes recurrentes, pero, por otro, es verdad que ha pasado algún tiempo y hay un efecto de inflación. Creo que más o menos podrá ser como los que hemos hecho hasta hoy (...) Hablo de un precio total de los dos satélites (SpainSat NG I y II) durante toda la vida útil, incluyendo la parte de explotación, los 15 años, de unos 2.000 millones (en conjunto). Pues si hacemos un tercero, para todo el coste de vida, incluyendo la inversión, la operación, etc, serían otros 1.000 (millones de euros) más", explicaba entonces García Primo sobre la construcción y operación de un tercer satélite.
De este modo, se prevé que el tiempo de desarrollo de un tercer satélite puede ser "bastante más corto" que el de sus dos predecesores debido a que toda la parte de diseño ya está hecha y validada.
Los SpainSat NG I y II son satélites militares de comunicación, idénticos y absolutamente independientes, por lo que pueden funcionar a la perfección uno sin el otro, si bien la posibilidad de añadir una tercera unidad supondría tener una cobertura del 100% de la Tierra.
Estaba previsto que en la primavera de 2026 los dos satélites prestaran servicio conjuntamente a las Fuerzas Armadas españolas, organizaciones internacionales como la Comisión Europea en el programa GOVSATCOM, o la OTAN, y a otros Gobiernos de países aliados.
Los satélites gemelos iban a dar servicio a dos terceras partes de la Tierra, desde Estados Unidos hasta Singapur, situando a España a la vanguardia mundial del desarrollo e innovación en el ámbito espacial.