Trump insiste en tomar Groenlandia tras la reunión sin resultados con Dinamarca en la Casa Blanca

En una nueva declaración desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense calificó la adquisición de Groenlandia como vital para la seguridad internacional, advirtiendo sobre posibles avances de Rusia y China si la isla no pasa a ser controlada por Washington

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El presidente de Estados Unidos comunicó que una conversación con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reforzó su convicción sobre la importancia estratégica de Groenlandia y mencionó que Rutte expresó su deseo de que se produzcan avances en el tema. La declaración del mandatario tuvo lugar horas después de la reunión que sostuvieron en la Casa Blanca funcionarios estadounidenses con una delegación de Dinamarca, sin que las partes lograran modificaciones sustanciales en sus respectivas posiciones acerca de la soberanía de la isla. Según reportó el medio, el presidente subrayó desde el Despacho Oval la necesidad de que Groenlandia pase a la órbita estadounidense para preservar la seguridad internacional, y advirtió sobre la posibilidad de una mayor presencia de Rusia y China en la región si Washington no logra el control del territorio.

Tal como publicó la fuente, el mandatario estadounidense aseguró ante la prensa: “Veremos qué pasa con Groenlandia. Necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional, así que veremos qué pasa”. El jefe de Estado añadió que su administración mantiene “una muy buena relación” con Copenhague y recalcó que su postura no ha cambiado pese a la falta de consenso durante las conversaciones bilaterales recientes. Insistió en que la isla debe encontrarse bajo control de Estados Unidos, ya que, a su juicio, la falta de acción permitiría avances estratégicos rivales: “Si no, Rusia y China entrarán. Y Dinamarca no podrá hacer nada al respecto, pero nosotros podemos hacer todo”. El presidente remarcó que las implicancias del control de Groenlandia exceden el interés exclusivo de su país al apuntar: “Eso incluye a Europa”.

De acuerdo con la información consignada, la reunión efectuada la jornada anterior en la Casa Blanca contó con la participación de varios miembros del gabinete estadounidense y representantes del Gobierno de Dinamarca. El objetivo principal del encuentro era buscar puntos de acuerdo sobre el futuro de Groenlandia, territorio autónomo bajo la soberanía danesa, cuya ubicación es considerada estratégica por Estados Unidos en términos de seguridad y proyección geopolítica. Según reportó el medio, los funcionarios daneses presentes en Washington incluyeron al ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, y a la ministra de Groenlandia, Vivian Motzfeldt.

Tras finalizar el encuentro en la residencia presidencial estadounidense, los representantes nórdicos calificaron el intercambio de planteamientos como “franco” y “constructivo”, pero admitieron que no se produjeron avances para modificar la posición estadounidense en torno a una posible adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos. Según detalló el medio, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt explicaron que Estados Unidos mantuvo firme su postura y enfatizaron el “profundo desacuerdo” existente sobre el estatus de la isla. Ante este escenario, las partes optaron por la creación de un grupo de trabajo de alto nivel con el fin de “encontrar una solución común” respecto a las diferencias existentes sobre Groenlandia.

El presidente estadounidense reiteró durante su pronunciamiento ante los medios que el control de Groenlandia responde a consideraciones de defensa nacional. Señaló además los riesgos de dejar la isla fuera de la influencia de Washington, ya que, según analizó, actores internacionales como Rusia y China incrementarían su interés y presencia en la región ártica. El mandatario sostuvo que únicamente Estados Unidos cuenta con la capacidad para responder ante potenciales desafíos planteados por estos países, mientras que a su juicio Dinamarca no dispondría de los recursos ni la proyección militar necesarios para enfrentarlos en ese escenario.

Según consignó la fuente, este episodio se suma a antecedentes previos en los que la administración estadounidense ha manifestado públicamente su interés en Groenlandia. Los intentos de compra de la isla por parte de Estados Unidos han generado desacuerdos persistentes con Dinamarca, que hasta ahora ha reiterado su negativa a cualquier transferencia de soberanía sobre el territorio. El estatus de Groenlandia, su potencial geopolítico en el Ártico y la dinámica entre Washington y Copenhague se mantienen como puntos de disputa que involucran intereses de defensa, recursos naturales y proyección estratégica internacional.

Por otra parte, el interés estadounidense en Groenlandia ha originado reacciones dentro de la política europea y entre los socios de la OTAN, que reconocen la relevancia de la isla en el actual contexto global. La ubicación de Groenlandia y su cercanía con rutas marítimas y aéreas, así como el potencial de recursos minerales, han sido factores determinantes en la valoración de la isla como activo estratégico. El anuncio de la creación de un grupo de trabajo bilateral representa el último intento formal para disminuir tensiones y hallar vías de solución diplomática a las diferencias planteadas durante la reunión.

El medio añadió que la postura estadounidense, según las autoridades danesas, se mantiene inalterada desde las primeras propuestas públicas de adquirir Groenlandia formuladas por el mandatario. La insistencia de la presidencia en vincular el control del territorio con la seguridad nacional, y la incorporación de la amenaza de rivales estratégicos como Rusia y China en el discurso, han elevado el tono del debate y reafirman el interés de Estados Unidos sobre la isla ártica. La situación actual plantea interrogantes sobre la viabilidad de alcanzar un acuerdo en el corto plazo, mientras el nuevo grupo de trabajo busca definir posibles áreas de consenso conforme avanzan las negociaciones multilaterales.