El nuevo Código Europeo contra el Cáncer insta a subir impuestos de tabaco y alcohol para ayudar en prevención

La nueva edición del código promueve acciones legislativas centradas en modificar el entorno de la ciudadanía, desde restricciones al consumo de sustancias hasta mayores incentivos para hábitos saludables, con el fin de reducir riesgos asociados a múltiples tipos de cáncer

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A diferencia de las ediciones anteriores, la nueva versión del Código Europeo contra el Cáncer introduce por primera vez un llamamiento explícito a los responsables políticos para intervenir en el entorno social y legislativo que influye en los hábitos de vida de la ciudadanía. El medio Europa Press detalló que la quinta edición de este código recomienda la aplicación de políticas más estrictas como el aumento de impuestos a productos como tabaco, alcohol y alimentos poco saludables, así como la implementación de incentivos fiscales para favorecer comportamientos saludables. El lanzamiento oficial del ECAC5, liderado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó la organización de un acto informativo en colaboración con la Fundación ECO para la Excelencia y Calidad en Oncología y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

De acuerdo con la cobertura de Europa Press, el Código nació en los años 80 como una herramienta de orientación para la población europea en la reducción del riesgo frente a esta enfermedad, pero en su más reciente actualización aumenta el alcance de sus directrices con catorce recomendaciones, dos más que la edición de 2014. Estará disponible en español a partir del 4 de febrero, coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer. El profesor José María Martín Moreno, miembro del comité científico que ha elaborado el código, destacó que aunque el impacto de la herramienta no ha alcanzado los objetivos esperados en materia de prevención, la edición actual apunta a revertir esa tendencia a través del involucramiento activo de autoridades y legisladores.

Europa Press consignó que la prevención desde la perspectiva individual se mantiene, pero se complementa con una presión mayor hacia políticas públicas. El nuevo ECAC5 propone que los gobiernos eleven los tributos no solo al tabaco sino también al alcohol y a los alimentos ricos en azúcares, grasas y sal, con la intención de reducir su accesibilidad y consumo. Sugiere además fomentar el acceso a alimentos saludables y establecer estímulos fiscales para los desplazamientos activos y la educación nutricional.

En relación con el consumo de tabaco, la directriz ajusta su recomendación para abarcar explícitamente tanto el uso de cigarrillos como de dispositivos de vapeo, e incluye advertencias sobre el daño que produce la exposición al humo ajeno. Sobre el alcohol, el cambio es sustancial: la orientación, que previamente hablaba de “limitar”, pasa a “evitar” su consumo. Martín Moreno fundamentó la decisión en la solidez de la evidencia científica, que atribuye al alcohol la responsabilidad en siete tipos diferentes de cáncer y la generación de casi 23.000 nuevos diagnósticos anualmente en la Unión Europea en personas que presentan consumo ligero o moderado.

La protección frente a la contaminación atmosférica se incorpora como recomendación específica por primera vez. El texto de Europa Press señala que el código sugiere optar por el transporte colectivo, elegir recorridos peatonales con baja densidad de tráfico y mantener los hogares libres del humo derivado de la quema de materiales como carbón o madera. Asimismo, pide respaldar las políticas orientadas a mejorar la calidad del aire.

En materia de detección precoz, la actualización del código extiende la indicación de participar en programas de cribado más allá del cáncer de mama, colon y cuello uterino, incluyendo el de pulmón en aquellos territorios donde el sistema sanitario público ofrezca esa opción.

Europa Press informa que otra ampliación relevante tiene lugar en las medidas preventivas frente a infecciones relacionadas con procesos oncológicos. El código promueve la vacunación contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH) tanto para niñas como para niños según la edad aconsejada en cada país, y la participación en pruebas diagnósticas y tratamientos para hepatitis B y C, VIH y ‘Helicobacter pylori’.

Dentro del abanico de recomendaciones tradicionales que continúan vigentes, se afirma la necesidad de mantener la lactancia materna el mayor tiempo posible, reducir la exposición solar y utilizar protección, minimizar al máximo los riesgos laborales asociados a factores cancerígenos, informarse sobre niveles de gas radón residencial, y restringir el empleo de terapias hormonales sustitutivas a las indicaciones precisas bajo control médico.

A pesar del potencial de esta herramienta, Europa Press recoge la visión del presidente de la Fundación ECO, Jesús García-Foncillas, quien expuso las trabas existentes para llevar a la práctica las medidas propuestas. Entre ellas mencionó el coste que implica adoptar hábitos alimentarios saludables, el peso del marketing dirigido al consumo de ultraprocesados y alcohol, las configuraciones urbanas que dificultan la actividad física y la exposición regular a la contaminación, así como desigualdades en el acceso y comprensión de la información sanitaria por parte de la población.

El mismo medio señala que García-Foncillas advirtió también sobre la existencia de obstáculos culturales y sociales, citando la aceptación extendida del consumo de alcohol y el escepticismo respecto a la administración de vacunas. Esto se suma a la brecha educativa en lo relacionado con los riesgos para la salud, ya que muchos ciudadanos desconocen el alcance real de los factores mencionados en el código.

Carmen Yélamos, directora de Atención a Pacientes y Usuarios de la AECC, opinó durante el acto que el nuevo código representa “una oportunidad” para modificar la prevención del cáncer si se produce la cooperación de todas las partes implicadas. Según reportó Europa Press, insistió en la importancia de la divulgación del contenido del código frente al reto de la proliferación de desinformación y noticias falsas en plataformas digitales, ya que estos fenómenos pueden conducir a la ciudadanía hacia hábitos nocivos o creencias erróneas sobre su salud.

En suma, el ECAC5 conserva orientaciones individuales sobre vida saludable, pero da un paso hacia la transformación del entorno legislativo y cultural para facilitar esas decisiones saludables y reducir así la incidencia y mortalidad asociadas al cáncer.