Un estudio señala que la hemodiálisis aventaja en supervivencia a medio y largo plazo a la diálisis peritoneal

Un trabajo liderado por el Hospital Universitario Vall de Hebron revela que quienes protagonizan un cambio en la modalidad logran mayores tasas de vida, resaltando la importancia de personalizar el abordaje y considerar aspectos como funcionalidad y riesgos

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Los pacientes mayores de 80 años que inician el tratamiento de diálisis peritoneal y luego realizan un cambio a hemodiálisis presentan las tasas de supervivencia más elevadas dentro de este grupo, de acuerdo con datos del Hospital Universitario Vall de Hebron. El análisis, presentado durante el 55º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), mostró que estos cambios en la modalidad de tratamiento pueden influir significativamente en la evolución a medio y largo plazo de las personas con insuficiencia renal.

Según consignó el Hospital Universitario Vall de Hebron, el estudio utilizó información del registro catalán de diálisis, abarcando a más de 4.200 pacientes de edad avanzada. Se evaluaron las dos formas principales de terapia sustitutiva renal: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. Los resultados indicaron que, después de cinco años, la supervivencia de quienes recibieron hemodiálisis se situó en el 30,3%, mientras que en aquellos que permanecieron con diálisis peritoneal fue del 18,2%. El segmento que experimentó una transición desde diálisis peritoneal a hemodiálisis alcanzó una supervivencia aún mayor, llegando al 36,2%.

El medio detalló que las infecciones en el peritoneo y los problemas técnicos asociados a la diálisis peritoneal suelen estar detrás de la necesidad de modificar el tratamiento hacia la hemodiálisis. El estudio resaltó que las causas más frecuentes de mortalidad en ambos grupos correspondieron a enfermedades cardiovasculares y episodios infecciosos. Además, la fragilidad, entendida como un conjunto de factores sociales y físicos que afectan a los pacientes mayores, también mostró una influencia relevante en estos desenlaces.

La investigación del Hospital Universitario Vall de Hebron subrayó la importancia de considerar aspectos individuales a la hora de decidir el tipo de diálisis. Los autores indicaron que la elección entre modalidades no debe basarse únicamente en los datos de supervivencia, sino también en elementos como la calidad de vida, la autonomía funcional del paciente y los riesgos ligados a las complicaciones o infecciones. Según la S.E.N., estos factores adquieren especial peso en la población de más edad, donde la experiencia personal frente a la enfermedad puede ser determinante para la selección del tratamiento.

Durante el congreso se expuso, además, un segundo trabajo que analizó la evolución de casi 500 pacientes en once hospitales distintos. Este estudio, detalló la Sociedad Española de Nefrología, comparó los resultados de pacientes sometidos a diálisis con los de aquellos que optaron por una estrategia conservadora, basada en el control de síntomas mediante ajustes dietéticos y farmacológicos sin recurrir a técnicas de depuración renal. Los hallazgos mostraron que, en términos globales, la supervivencia fue superior en el grupo en diálisis, donde el riesgo de fallecimiento se redujo en un 46% respecto a quienes recibieron solo tratamiento conservador.

El medio precisó que, al analizar aquellos pacientes cuyo fallecimiento se produjo antes del año de seguimiento, no se detectó una diferencia significativa entre ambos abordajes respecto a la mortalidad. En cuestiones relativas a la frecuencia de hospitalización, los dos grupos presentaron cifras similares, aunque los pacientes de diálisis acudieron a servicios de urgencias en mayor proporción que aquellos tratados de forma conservadora.

Tanto el Hospital Universitario Vall de Hebron como la S.E.N. hicieron hincapié en la necesidad de adaptar el plan terapéutico de cada caso particular, evaluando la combinación de riesgos, beneficios y circunstancias personales. Los datos aportados en los estudios amplían la perspectiva sobre las opciones de tratamiento para personas de edad avanzada con insuficiencia renal crónica, destacando el impacto de las transiciones entre modalidades de diálisis y la relevancia de los cuidados individualizados.