Pradas y Cuenca llegan al juzgado de Catarroja para enfrentarse a un careo ante gritos de "asesina" y "mentiroso"

Bajo intensa expectación y el rechazo de víctimas de la dana, la comparecencia judicial busca esclarecer contradicciones cruciales entre Salomé Pradas y José Manuel Cuenca sobre la gestión del desastre, tras versiones opuestas presentadas por ambos ante la magistrada

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La jornada judicial en los juzgados de Catarroja adquirió notoriedad cuando la jueza encargada del caso resolvió celebrar un careo entre Salomé Pradas, exconsellera de Justicia e Interior, y José Manuel Cuenca, exjefe de gabinete del expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón. De acuerdo con la información publicada por el medio, la decisión judicial respondió a la necesidad de confrontar las versiones contradictorias presentadas por ambos sobre su gestión y comunicaciones durante el episodio de la dana, especialmente a raíz de la existencia de mensajes por WhatsApp cuya interpretación ha sido objeto de disputa en sede judicial y en otros espacios.

Según informó la fuente, la solicitud del careo partió de la acusación popular ejercida por Acció Cultural del País Valencià, y fue formalmente avalada por la magistrada a mediados de diciembre. El objetivo principal de la diligencia era aclarar las divergencias entre lo afirmado por Pradas y Cuenca, dado que la defensa de la exconsellera incorporó al proceso un acta notarial con mensajes de WhatsApp intercambiados entre ambos, mientras que Cuenca sostuvo durante su segunda declaración como testigo que los textos estaban “descontextualizados” y ofrecían un sentido distinto al que la defensa trató de atribuirles.

Tal como consignó el medio, la propia jueza recalcó en su auto que el uso del careo como prueba tiene “carácter excepcional”. Sin embargo, justificó su decisión ante el hecho de que la versión de los hechos proporcionada por la exconsellera presentaba matices variables según el contexto: la exalta funcionaria respondió únicamente a las preguntas de su abogado en sede judicial, realizó posteriormente declaraciones públicas sin asistencia letrada y, más recientemente, intervino en una comisión parlamentaria en la que alternó entre su derecho a no declarar y proporcionar algunas respuestas. Esta falta de uniformidad llevó a la magistrada a subrayar la necesidad de contrastar las manifestaciones ofrecidas por Pradas con las de Cuenca para intentar esclarecer puntos clave de la investigación.

En la mañana del careo, las inmediaciones del juzgado de Catarroja se llenaron de tensión. Según describió el medio, una treintena de personas afectadas por la dana esperaban la llegada de los implicados. El primero en acceder a las instalaciones judiciales fue Cuenca, a las 9:08 horas, recibiendo insultos por parte de los presentes, quienes lanzaron gritos como “sinvergüenza”, “asesino”, “mentiroso” y “golfo”. Minutos más tarde llegó Pradas, a la que dirigieron el grito de “asesina”. Ninguno de los dos personajes convocados para el careo se detuvo a dar declaraciones a los medios de comunicación allí congregados ni a atender preguntas de los periodistas.

La raíz principal del procedimiento se sitúa en la investigación de la gestión de la riada, episodio en el que las comunicaciones entre Pradas y Cuenca han resultado objeto de discrepancia relevante. Según publicó el medio, uno de los elementos de discordia fue la interpretación del contenido y el contexto de los mensajes intercambiados a través de la aplicación WhatsApp, presentados por la defensa de Pradas bajo acta notarial. Cuenca, en su intervención ante la magistrada, sostuvo que su contenido había sido extraído del contexto, lo que habría distorsionado el sentido de las comunicaciones mantenidas durante la emergencia.

En el auto judicial, la jueza argumentó que no podía aceptarse una “amalgama” entre lo declarado en sede judicial —donde Pradas respondió solo a su defensa—, las manifestaciones públicas realizadas fuera del proceso judicial y aquellas presentadas en una comisión parlamentaria, en la que la exconsellera vaciló entre intervenir o acogerse a su derecho a no declarar. El medio detalla que, frente a esa disparidad, la sala estimó que solo un careo entre la investigada y el testigo podía contribuir a dilucidar si las distintas versiones eran coherentes entre sí y compatibles con las pruebas recopiladas a lo largo de la instrucción.

La atención pública generada por este proceso cobró especial visibilidad en el acceso de los citados al juzgado. Además de la presencia de víctimas que manifestaron su indignación, se observó un operativo de seguridad que veló por el orden durante la entrada de ambos protagonistas. Reportó el medio que la tensión social y el eco mediático se incrementaron al no ofrecer ninguno de los citados declaraciones a los medios de comunicación, pese a la nutrida expectativa de periodistas y afectados que aguardaban junto a la puerta.

El proceso judicial continuará con la evaluación del resultado del careo y el análisis de su incidencia sobre la instrucción en curso, cuya finalidad radica en establecer posibles responsabilidades por la gestión de la crisis generada durante la dana y despejar las contradicciones persistentes en las versiones proporcionadas por Pradas y Cuenca, aspectos que han quedado ahora documentados de forma directa tras el encuentro procesal en Catarroja.