
La conversación entre Marco Rubio y el presidente de Guyana, Irfaan Ali, giró en torno a la necesidad de intensificar la cooperación en materia de seguridad, así como en reconocer el papel cada vez mayor de Guyana en la estabilidad regional. Según publicó el medio, Rubio resaltó durante el diálogo la relevancia de enfrentar conjuntamente problemas como el tráfico de narcóticos y armas de fuego, al considerar que estas amenazas inciden de forma directa sobre la estabilidad y la economía de los países del hemisferio occidental. El Departamento de Estado, a través del viceportavoz Tommy Piggot, detalló que el jefe de la diplomacia estadounidense agradeció a Ali su “liderazgo” como socio en la región y señaló la importancia de que ambos países mantengan una colaboración estrecha para contrarrestar la actividad de organizaciones criminales y terroristas.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo conversaciones con funcionarios de Argentina, Ecuador y Guyana, poco después de la operación militar de Washington en Venezuela el 3 de enero, la cual resultó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y decenas de muertos. De acuerdo con la información difundida por el medio, estos contactos buscaron coordinar reacciones conjuntas y fortalecer alianzas regionales ante un escenario considerado crítico para la seguridad y la política en América del Sur.
El viceportavoz del Departamento de Estado, Tommy Piggot, informó que Rubio dialogó con Pablo Quirno, canciller de Argentina, expresando el agradecimiento de Washington por la cooperación de Buenos Aires en la lucha contra el narcoterrorismo. El funcionario estadounidense destacó la importancia de la colaboración argentina en los esfuerzos conjuntos destinados a enfrentar problemas de seguridad que afectan a la región. Además, Piggot precisó que ambos funcionarios analizaron las implicaciones de la operación militar en Venezuela, así como la necesidad de impulsar iniciativas para fortalecer la defensa y la estabilidad de los países del subcontinente.
El mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, también recibió una llamada de Rubio, según reportó el medio. El intercambio se centró en los mecanismos regionales para contribuir a la estabilidad venezolana tras el ataque y la detención de Maduro. Durante la conversación, Rubio agradeció la asociación entre Estados Unidos y Ecuador en la lucha contra el narcoterrorismo y la seguridad hemisférica, subrayando el interés de Washington en mantener vínculos sólidos que permitan responder a desafíos compartidos. Piggot puntualizó en las declaraciones recogidas por el medio que la cooperación con Quito forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para frenar la expansión de las redes criminales en América del Sur.
Rubio manifestó ante los interlocutores de Argentina, Ecuador y Guyana el compromiso de la administración estadounidense de “profundizar la cooperación de seguridad” en áreas como el combate al tráfico de estupefacientes y armas, así como en el reforzamiento de las capacidades de las agencias estatales y la vigilancia de fronteras. Según detalló el medio, estas prioridades surgen tras la coyuntura abierta por la intervención militar en Caracas, con las miras puestas en impedir que estructuras criminales internacionales aprovechen la situación de crisis política venezolana para expandir sus operaciones en la región.
Durante el contacto con Guyana, Rubio y Ali coincidieron en la importancia de continuar interrumpiendo las actividades de grupos terroristas y del crimen trasnacional, al tiempo que consolidan la capacidad institucional de los Estados involucrados. El medio consignó que ambas partes remarcaron que el control efectivo de las fronteras es un componente esencial en la respuesta colectiva frente a las amenazas que emergen del contexto venezolano y su posible repercusión sobre los países vecinos.
Argentina, Ecuador y Guyana figuran entre los socios estratégicos de Washington en América del Sur, según planteó el medio. Estos países mantienen relaciones tensas con Venezuela, ahora bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, quien asumió después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. La comunicación sostenida por Rubio con estos aliados regionales mostró una preocupación por el potenciamiento de actores considerados hostiles para la seguridad hemisférica, en especial tras la inesperada detención del mandatario venezolano y la reconfiguración de la estructura de poder en Caracas.
La relación entre Guyana y Venezuela se encuadra además en la disputa por el Esequibo, una región fronteriza cuya soberanía permanece en litigio y que ha generado recurrentes fricciones diplomáticas, según recordó el medio. En este contexto, Estados Unidos ha puesto énfasis en la necesidad de que Guyana asuma un rol protagónico en los esfuerzos por preservar la estabilidad del hemisferio y en evitar que la inestabilidad venezolana se propague hacia sus vecinos.
Washington reiteró a través de Piggot que su política exterior en la región continuará orientada a promover la cooperación para impedir que el narcotráfico y las organizaciones delictivas internacionales consoliden posiciones en el área. La intervención militar contra Venezuela fue acompañada de un llamado de Rubio a todos los socios sudamericanos para articular acciones coordinadas, apuntando a mantener la resiliencia económica y la seguridad colectiva frente a la crisis actual.
Según los datos aportados por el medio, estos contactos diplomáticos se inscriben en una serie de movimientos que buscan consolidar una respuesta regional ante el vacío de poder en Caracas y los riesgos asociados al avance del crimen organizado. Tanto la administración de Joe Biden como los líderes regionales involucrados en los diálogos con el secretario de Estado estadounidense enfatizaron la urgencia de implementar estrategias comunes para abordar amenazas compartidas, sin perder de vista las repercusiones políticas y de seguridad generadas por los recientes acontecimientos en Venezuela.
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