Lula pide "voluntad y valentía" para cerrar de una vez por todas el acuerdo UE-Mercosur

El traspaso de la presidencia del Mercosur a Paraguay renueva expectativas sobre el estancado pacto comercial con la Unión Europea, tras una cumbre en la que diferencias agrícolas y falta de consenso en Europa impidieron su firma definitiva

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El obstáculo decisivo para el avance del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur recayó en las objeciones de Francia e Italia, según detalló la fuente original. Francia, a través del presidente Emmanuel Macron, señaló que el tratado no ofrecía las garantías necesarias para proteger su sector agrícola y otros rubros considerados sensibles, mientras que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, sostuvo que la firma del acuerdo resultaría precipitada debido a las demandas aún no satisfechas de los agricultores de su país. Como resultado de estos desacuerdos, la rúbrica definitiva del tratado se pospuso durante la reciente cumbre de líderes celebrada en Foz de Iguazú, situación que renueva la expectativa sobre el papel del próximo presidente pro témpore del Mercosur, Santiago Peña de Paraguay, en la reactivación de las negociaciones.

De acuerdo con lo publicado por la fuente, la reunión de los jefes de Estado del Mercosur puso en primer plano la preocupación por el prolongado estancamiento del pacto con la Unión Europea, cuya negociación comenzó hace más de veintiséis años. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se dirigió a sus homólogos para subrayar la urgencia de cerrar el acuerdo y recalcó el valor estratégico que este implicaría para los países sudamericanos, en un contexto de disputas globales por la apertura de mercados y la integración regional. Durante la sesión plenaria de la cumbre, Lula instó explícitamente tanto a los representantes del Mercosur como a los europeos a demostrar “voluntad política y valentía” para alcanzar un consenso, insistiendo en que la extensión del proceso evidencia la ausencia de compromiso suficiente para materializar el pacto.

El medio reportó que, a pesar de las expectativas creadas por funcionarios y delegados, la Comisión Europea —responsable de negociar en nombre de los 27 Estados miembros de la Unión Europea— comunicó que la firma del acuerdo en Foz de Iguazú solo sería factible si lograba el respaldo de una mayoría cualificada de países integrantes. El aniversario del cierre provisional logrado en Montevideo el año anterior había alentado optimismo respecto de un avance sustancial durante esta ronda. Sin embargo, las posiciones irreconciliables, principalmente en materia de protección agrícola, impidieron sellar el texto definitivo.

De acuerdo con la información difundida, Polonia, Hungría, Austria y Bélgica sumaron inquietudes propias y formularon reservas sobre diversas cláusulas, añadiendo aún más complejidad al proceso y profundizando el debate interno europeo. La fuente remarcó que tanto el sector agrícola francés como el italiano consideran insuficientes las salvaguardas frente a la competencia que generaría la apertura de sus mercados a productos del Mercosur, lo cual se traduce en exigencias orientadas a la obtención de garantías adicionales por parte de los negociadores europeos.

Durante la cumbre, Lula reiteró el interés del Mercosur en fortalecer la cooperación económica con Europa, aunque advirtió que el bloque sudamericano no descarta ampliar su agenda de integración con otros socios comerciales si la falta de consensos persiste, detalló el medio. El mandatario brasileño sostuvo que la materialización de este tratado supondría un impulso decisivo para la agenda de desarrollo y para la inserción de la región en las cadenas globales de valor, a la vez que insistió en que el diálogo con la Unión Europea permanecerá como prioridad.

El reporte periodístico subrayó que la inminente asunción de Paraguay en la presidencia rotativa del Mercosur genera nuevas expectativas respecto a la capacidad de la diplomacia paraguaya para destrabar las negociaciones y promover un acercamiento entre ambas regiones. Lula manifestó su esperanza en que la gestión de Santiago Peña otorgue el dinamismo necesario para concluir una negociación considerada histórica y cuya conclusión sigue constituyendo una meta central para los países sudamericanos.

Según lo consignado por el medio, la negociación del acuerdo UE-Mercosur se distingue como uno de los procesos diplomáticos más prolongados desde que se iniciaron las conversaciones formales hace más de dos décadas y media. El proceso ha debido sortear desacuerdos recurrentes sobre la protección de sectores estratégicos, así como la necesidad de contemplar intereses divergentes en materia industrial, agrícola y social, tanto en Europa como en Sudamérica.

La fuente citó declaraciones de Lula en las que el presidente reafirmó que, a pesar de la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales con otros actores internacionales, el objetivo de suscribir un tratado con la Unión Europea no perderá vigencia para el Mercosur, en la medida en que se reconozca la importancia del multilateralismo y los beneficios para el desarrollo económico bajo un marco de consensos. El líder brasileño expresó su convicción de que solo una actitud resuelta y el entendimiento mutuo permitirán completar las negociaciones, circunstancia que continuará condicionada por los debates políticos y sectoriales dentro de la Unión Europea.

El desenlace de la última cumbre confirmó, según lo publicado por la fuente, el carácter delicado de las conversaciones, marcadas por tensiones y exigencias internas en ambos bloques. Mientras tanto, los países latinoamericanos implicados mantienen su disposición a dialogar y explorar alternativas para robustecer su inserción en el comercio internacional, aun cuando persistan los obstáculos en el proceso de integración con la Unión Europea.