Lula abre la cumbre del Mercosur avisando que la invasión de EEUU de Venezuela sería una catástrofe

Durante el encuentro regional en Foz de Iguazú, el presidente de Brasil alertó sobre el grave peligro de una intervención armada externa en Venezuela, afirmando que “una catástrofe humanitaria para el hemisferio” alteraría la estabilidad sudamericana

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Cuando mencionó el conflicto de las Malvinas, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, hizo referencia a uno de los principales ejemplos de intervención extranjera que, a su juicio, dejó huellas perdurables en la región. Utilizó este antecedente histórico para plantear nuevos riesgos que, según advirtió en la apertura de la cumbre del Mercosur, podrían afectar gravemente a Sudamérica si una potencia extrarregional impulsara una operación militar en Venezuela. En el discurso inaugural realizado en Foz de Iguazú, Lula expuso que una eventual intervención armada estadounidense en territorio venezolano representaría un peligro para toda la estabilidad sudamericana y “una catástrofe humanitaria para el hemisferio”, según informó Europa Press.

Durante la inauguración del encuentro regional, a la que asistieron jefes de Estado y representantes de los países miembros, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, el mandatario brasileño remarcó la importancia de defender la paz, la integración y la soberanía sudamericana ante amenazas externas. De acuerdo con Europa Press, Lula alertó sobre el surgimiento de presiones militares cerca de Venezuela atribuidas a la presencia de fuerzas estadounidenses, y subrayó que el despliegue prolongado de tropas extranjeras en la región implica riesgos que podrían derivar en un aumento de tensiones políticas y en la vulneración del derecho internacional.

El medio Europa Press consignó que el presidente de Brasil insistió en que, si se concretara una incursión armada en Venezuela, las secuelas superarían las fronteras nacionales e impactarían la cohesión de toda Sudamérica, además de alterar la situación internacional en general. Lula defendió la idea de actuar coordinadamente y en bloque dentro del Mercosur para impedir que intereses extraños a la región perturben el equilibrio alcanzado entre los países sudamericanos.

En uno de los pasajes más destacados de su intervención, Lula aseveró: “Una intervención armada en Venezuela sería una catástrofe humanitaria para el hemisferio y un peligroso precedente para el mundo”. Este mensaje, publicado por Europa Press, marcó la postura brasileña contra cualquier despliegue militar incentivado fuera del continente e hizo un llamado a rechazar cualquier escenario de escalada fuera del marco regional.

Con respecto al debate sobre soberanía e integración, Lula respondió a quienes cuestionan la unión regional alegando que representa una supuesta pérdida de autonomía nacional. Argumentó, según reportó Europa Press, que los principales factores de riesgo para la independencia de los países no provienen de los procesos de integración, sino de la propagación de conflictos, la intervención de fuerzas antidemocráticas y el avance del crimen organizado.

El presidente brasileño defendió el fortalecimiento de la integración sudamericana como protección ante amenazas externas. Sostuvo que solo una región cohesionada y capaz de reaccionar colectivamente puede resguardar sus intereses frente a presiones internacionales. Recordó ejemplos de la historia reciente para sustentar su postura sobre las consecuencias adversas de la injerencia foránea, reiterando el caso de las Malvinas como una lección relevante en la memoria regional.

A lo largo de su exposición, Lula insistió en la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación política y económica, subrayando la función estratégica de instituciones como el Mercosur en la protección de la soberanía y en el impulso del desarrollo regional. Según Europa Press, el escenario elegido para la cumbre, un hotel en las inmediaciones de las cataratas del Iguazú, simbolizó la voluntad de fomentar el diálogo y la cooperación entre países vecinos en un contexto internacional que catalogó de “delicado”.

La intervención de Lula, de acuerdo a Europa Press, marcó la agenda de la cumbre al centrar el foco en la inestabilidad internacional y en el peligro de que conflictos externos puedan extenderse y afectar a Sudamérica. Varios de los asistentes manifestaron inquietud ante la posibilidad de episodios de mayor tensión o violencia alimentados por factores exógenos a la región. El llamado del mandatario brasileño se orientó a reforzar la unidad interna del bloque y a priorizar una respuesta conjunta frente a cualquier amenaza.

El jefe de Estado brasileño enfatizó la autodeterminación de los pueblos del continente y manifestó su rechazo categórico a toda forma de injerencia extrarregional. Según detalló Europa Press, en su mensaje exhortó a los países miembros del Mercosur a preservar la integración y a evitar distanciamientos que puedan desproteger a la región frente a un escenario internacional que consideró cada vez más incierto.

El despliegue militar en la zona cercana a Venezuela llevó varias veces la atención de las deliberaciones, de acuerdo con Europa Press, y Lula argumentó que tales acciones no solo incrementan la tensión sino que constituyen una amenaza concreta a la estabilidad regional. Sostuvo que iniciativas injerencistas afectan la capacidad de respuesta de los Estados sudamericanos ante crisis políticas, sociales o humanitarias.

Durante la cumbre, el presidente brasileño insistió en que la construcción de una Sudamérica próspera y pacífica exige vertebrar mecanismos colectivos y fortalecer organismos regionales. Según Europa Press, defendió el papel del Mercosur como instrumento fundamental para la defensa colectiva de los intereses sudamericanos, abogando por revitalizar los vínculos políticos y económicos como vía para enfrentar posibles escenarios adversos.

La asistencia a la cumbre de líderes como Javier Milei y otras figuras sudamericanas, reportó Europa Press, amplificó el peso del mensaje brasileño y consolidó el llamado a una respuesta unificada. El clima general de inquietud respecto al contexto internacional y las amenazas potenciales sobre Venezuela reforzó la percepción de la urgencia en avanzar hacia posiciones coordinadas frente a cualquier presión o intervención militar que pudiera alterar el statu quo regional.