Las RSF liberan a una ministra de Sanidad regional secuestrada tras la toma de El Fasher, en Sudán

Veintiséis personas, incluida la responsable de Sanidad regional, recuperaron la libertad tras semanas de cautiverio bajo fuerzas paramilitares que perpetraron crímenes en Darfur Norte, en medio de un agravamiento sanitario y la persistencia de otros secuestros en la zona

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La liberación de Jadija Musa, titular de Sanidad de Darfur Norte, junto a 25 trabajadores de la salud, ocurrió después de que estos se comprometieran a colaborar en la respuesta contra el brote de cólera que afecta gravemente a la ciudad de El Fasher. Según consignó el Sudan Tribune, la ministra y el personal sanitario permanecieron varias semanas en cautiverio bajo el control de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar que tomó el control de la capital regional y que ha perpetrado crímenes como ejecuciones, torturas y violaciones en el contexto actual del conflicto sudanés.

De acuerdo con el medio sudanés Sudan Tribune, las personas liberadas ejercían diversas funciones médicas en centros de atención de El Fasher, ciudad que enfrenta un deterioro acelerado de sus condiciones sanitarias. Las autoridades sanitarias municipales informaron que la liberación de los rehenes responde, en parte, a la necesidad urgente de abordar la expansión de la epidemia de cólera en un escenario de crisis humanitaria creciente.

Sudan Tribune reportó que, a pesar de estas liberaciones, las RSF continúan reteniendo a otros altos funcionarios del Gobierno regional de Darfur Norte. Entre los secuestrados permanecen Mohamed Suleiman Yibril, responsable de Juventud, y Al Tayeb Baraka, a cargo de Medio Ambiente, mientras se desconoce el estado de sus negociaciones o su situación actual, ya que el grupo armado no ha emitido comunicación alguna al respecto.

La detención y posterior liberación de funcionarios y personal médico en El Fasher reflejan la gravedad de la situación en la región. Según explicó Sudan Tribune, el origen de la guerra civil en Sudán remonta a disputas profundas relativas al proceso de integración de las RSF dentro de las Fuerzas Armadas sudanesas. Estas discrepancias interrumpieron la transición política abierta a raíz del derrocamiento de Omar Hasán al Bashir en 2019, una dinámica ya deteriorada tras el golpe de Estado de 2021 que apartó del poder al entonces primer ministro Abdalá Hamdok.

El medio detalló que la violencia en El Fasher forma parte de un conflicto más amplio, caracterizado por la injerencia de diferentes potencias extranjeras en apoyo a los combatientes en pugna. Esto ha contribuido a una situación de emergencia humanitaria sin precedentes, ubicando a Sudán entre las peores crisis mundiales de desplazamiento y refugio, con millones de personas forzadas a huir de sus hogares.

Las persistentes hostilidades han agravado los daños sobre infraestructuras críticas, dificultando el acceso a servicios esenciales y restringiendo la ayuda a cientos de miles de personas afectadas, como enfatizó Sudan Tribune. El brote de enfermedades como el cólera se ha intensificado ante la imposibilidad de garantizar suministros básicos y atención médica, aumentando el riesgo de mortalidad y afectando particularmente a sectores vulnerables de la población.

Sudan Tribune recogió que las atrocidades cometidas en El Fasher han generado preocupación internacional, propiciando alertas de organismos humanitarios y llamados urgentes al cese de la violencia. Las denuncias sobre ejecuciones, torturas y violencia sexual por parte de las RSF han sido documentadas en el momento en que la inseguridad y las necesidades sanitarias ponen a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud local, ahora parcialmente restaurada con el regreso del personal médico liberado.

El contexto político sigue siendo inestable, mientras las autoridades locales de Darfur Norte intentan restablecer servicios fundamentales tras la reciente liberación de funcionarios y personal sanitario. La situación de los ministros aún cautivos permanece sin resolverse, dentro de un entorno signado por la incertidumbre, la fragilidad de las instituciones y el despliegue paramilitar que continúa generando desplazamientos y afectando la vida cotidiana en Darfur Norte.