
Las autoridades de Rusia han declarado este viernes el estado de emergencia en la ciudad de Novorosiisk, situada en el oeste de la región de Krasnodar, en el suroeste del país, tras un "ataque masivo" perpetrado por las fuerzas ucranianas en el marco de la invasión rusa, que se acerca ya a su cuarto año.
El alcalde de la localidad, Andrei Kravchenko, ha indicado que la medida ha sido adoptada después de que el ataque con drones haya provocado daños a varios edificios residenciales y otras infraestructuras en la ciudad.
Así, ha confirmado que la ciudad "se encuentra ahora bajo un estado de emergencia tras el ataque perpetrado por el régimen de Kiev", según informaciones recogidas por la agencia de noticias rusa Interfax.
En este sentido, ha explicado que se han puesto en marcha todas las medidas necesarias para "coordinar acciones" y ha apuntado a que los centros de alojamiento temporal "ya se han dispuesto" en un colegio situado en la zona, donde la población afectada podrá obtener refugio.
Kravchenko ha señalado que los servicios de emergencias se encuentra desplegados en el lugar de los hechos, donde han recabado la información necesaria para poner en marcha un plan de respuesta ante la emergencia.
Últimas Noticias
La familia real española despide a Irene de Grecia antes de viajar a Atenas a su funeral
Jameneí afirma que han muerto “varios miles” de personas en las protestas
Trump invita a Erdogan y a Al Sisi a formar parte de la Junta de Paz para Gaza
Washington busca sumar a mandatarios de Turquía y Egipto en una nueva entidad internacional que liderará labores de estabilización y reconstrucción tras la guerra, mientras El Cairo evalúa su participación y Ankara confirma la recepción de la propuesta estadounidense

Aumentan a catorce los muertos por un incendio en un centro de comercial en Karachi, Pakistán

IU llevará al Pleno una moción de rechazo al acuerdo UE-Mercosur por impacto en la agricultura
La formación presentará una propuesta en la Diputación de Córdoba con la que busca frenar la ratificación del tratado tras calificarlo de peligroso para el sector, alertando sobre consecuencias negativas para las explotaciones familiares y la producción sostenible andaluza
