
Diversos testimonios de ciudadanos kenianos rescatados evidencian que muchos desconocían el destino y la naturaleza real de las actividades que tendrían que realizar tras responder a ofertas de empleo en el extranjero. De acuerdo con información publicada por El País, la embajada de Kenia en Moscú confirmó la presencia de nacionales heridos y en situación de desamparo, luego de que fuesen reclutados para participar en la guerra en Europa oriental bajo presuntas promesas laborales. Las autoridades kenianas han alertado sobre un incremento en las solicitudes de ayuda y consultas de familiares ante la sospecha de que más personas podrían encontrarse involucradas en el conflicto bélico.
El medio El País detalló que Musalia Mudavadi, jefe de gabinete y ministro de Exteriores de Kenia, anunció que más de 200 kenianos, entre los que figuran exmiembros de las Fuerzas Armadas, se habrían incorporado a filas del Ejército ruso desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. Mudavadi afirmó que redes internacionales de reclutamiento mantienen actividades tanto en Kenia como en Rusia, captando víctimas mediante tácticas engañosas que presentan oportunidades laborales falsas. La denuncia realizada por las autoridades kenianas incluyó el hallazgo de al menos 21 ciudadanos en Athi River, localidad situada a unos 30 kilómetros de Nairobi, quienes esperaban viajar a la zona de guerra bajo la creencia de que realizarían trabajos civiles.
Durante el operativo llevado a cabo el 24 de septiembre, las fuerzas de seguridad detuvieron a un individuo acusado de coordinar estos reclutamientos. Según reportó El País, este sospechoso se enfrenta a procedimientos judiciales, presuntamente por atraer a connacionales con la promesa de empleo fuera del país. Los afectados firmaron contratos con agencias que ofrecían remuneraciones de hasta 18.000 dólares (alrededor de 15.500 euros), supuestamente destinados a cubrir gastos de visado, traslado y alojamiento.
El testimonio recogido por El País reveló que varios kenianos manifestaron ignorar que las funciones a desarrollar involucrarían actividades como ensamblaje de drones, manipulación de compuestos químicos y trabajos de pintura, todo ello sin la capacitación ni la protección necesarias. Algunas de las víctimas percibieron la magnitud del engaño solo después de ser rescatadas, mientras el gobierno insistió en la urgencia de advertir a la población para evitar que más personas sean víctimas de estas redes de captación.
La cancillería keniana ha expresado preocupación por la creciente vulnerabilidad de sus ciudadanos frente a estos esquemas de explotación en escenarios de conflicto armado foráneo. Musalia Mudavadi reiteró la intención del ejecutivo de proteger a los kenianos en el extranjero y mantener el apoyo a quienes lo soliciten, así como el seguimiento a los familiares que buscan información sobre sus seres queridos.
El fenómeno no se limita únicamente a Kenia. Según consignó El País, el jefe adjunto de la diplomacia de Ucrania, Andri Sibiga, afirmó que más de 1.436 ciudadanos africanos de hasta 36 países habrían sido enrolados por el Ejército ruso desde 2022, instando a los gobiernos africanos a impedir tales reclutamientos promovidos desde Moscú. Además, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, comunicó que una quincena de sudafricanos pidieron asistencia desde zonas de combate, aunque no precisó para qué bando estaban combatiendo, lo que exhibe la amplitud regional de estas prácticas de captación y la presencia de africanos en diversos frentes bélicos.
El País reportó, además, que el gobierno de Kenia mantiene comunicación constante con familiares y afectados, advirtiendo acerca de la variedad de métodos fraudulentos que emplean las redes de reclutadores. Las investigaciones de las autoridades buscan determinar el alcance real de estos operativos y endurecer los sistemas de prevención y actuación contra estas formas de explotación.
El gobierno keniano solicitó fortalecer la cooperación internacional para contrarrestar el reclutamiento de ciudadanos africanos en conflictos armados fuera del continente, enfatizando la necesidad de coordinar esfuerzos entre agencias nacionales e internacionales para desmantelar las redes que emplean ofertas laborales ficticias como mecanismo para atraer víctimas hacia zonas de guerra.