Pakistán no descarta atacar a Afganistán tras el atentado suicida en Islamabad

El gobierno eleva su nivel de alerta tras una ola de ataques en la capital y la región fronteriza, mientras altos funcionarios advierten que las Fuerzas Armadas contemplan nuevas incursiones si persiste el respaldo afgano a grupos armados

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El reciente fracaso en las negociaciones entre Pakistán y Afganistán para consolidar un alto el fuego ha incrementado la atención internacional sobre la estabilidad de la frontera compartida por ambos países. De acuerdo con Geo TV, tras varios encuentros fallidos, la falta de avances diplomáticos evidencia las dificultades para alcanzar una solución a largo plazo, mientras la escalada de violencia alimenta la preocupación dentro y fuera de la región. La tensión ha llevado al gobierno paquistaní a considerar ajustes inmediatos en su estrategia de defensa, especialmente después de los ataques ocurridos en el corazón de Islamabad y en zonas limítrofes.

El medio Geo TV reportó que el estado de alerta máxima decretado por el Ejecutivo paquistaní responde tanto al atentado suicida que costó la vida a doce personas en Islamabad como al intento de asalto frustrado en un campus militar de Waziristán Sur. Ambos sucesos han reavivado el debate interno sobre la posibilidad de intervenir militarmente en territorio afgano, ante lo que las autoridades consideran una permisividad persistente por parte del gobierno talibán hacia grupos armados que operan desde Afganistán. Las declaraciones públicas del ministro de Defensa, Khawaja Asif, difundidas por Geo TV, dejaron clara la postura oficial: “Pakistán está en estado de guerra”, afirmó el funcionario a través de la red social X. Para Asif, el mensaje de los atacantes habría sido que “todas sus zonas están a nuestro alcance”, subrayando las crecientes preocupaciones del gabinete sobre la vulnerabilidad nacional frente a la insurgencia transfronteriza.

En sus intervenciones televisivas, consignadas igualmente por Geo TV, Asif manifestó que la administración mantiene abierta la posibilidad de llevar a cabo operaciones directas más allá de sus fronteras si se detectan nuevas agresiones o si se confirma el respaldo afgano a los grupos armados responsables de los ataques a suelo paquistaní. El ministro puntualizó que aunque Pakistán no tiene intención de escalar el conflicto de manera unilateral, cualquier acto hostil “no quedará sin respuesta”. Esta postura ha recibido el aval del primer ministro Shehbaz Sharif, quien recordó las denuncias hacia la India por supuestos vínculos con formaciones armadas situadas en Afganistán, acusaciones reiteradas en ocasiones anteriores por las autoridades de Islamabad.

Según detalló Geo TV, la provincia de Jíber Pastunjua, en la frontera con Afganistán, ha concentrado parte significativa de las operaciones militares recientes. En esa región, el Ejército paquistaní informó haber abatido al menos a veinte presuntos miembros de organizaciones terroristas, en el marco de un despliegue intensificado para frenar la penetración de insurgentes. Estas acciones se enmarcan dentro de la evolución de la estrategia de seguridad nacional, ampliando la vigilancia sobre áreas rurales y urbanas vulnerables al accionar de células armadas.

La cuestión de la cooperación internacional fue abordada por el propio presidente paquistaní y representantes de las fuerzas armadas, quienes, en declaraciones a Geo TV, reclamaron mayor eficacia en la coordinación bilateral con Afganistán para desmantelar las redes responsables de los atentados. Según reportó el medio, Islamabad insiste en que la falta de medidas concretas por parte del gobierno talibán facilita la utilización del territorio afgano como base operativa para planificar y ejecutar ataques, reclamando respuestas decididas y tangibles que hasta ahora no se han materializado.

El intento frustrado de atacar el campus militar de Waziristán Sur, según información recabada por Geo TV, concluyó con la muerte de dos personas y alimentó la percepción de una amenaza constante en la región. A raíz de este incidente y el atentado en la capital, el gobierno incrementó las medidas de control y optó por reforzar la presencia militar en las áreas más expuestas, manteniendo la hipótesis de que nuevas incursiones resultan probables si persiste la oposición en los canales diplomáticos.

Mientras tanto, el mismo medio informó que los contactos entre Islamabad y Kabul han sido insuficientes para lograr algún tipo de compromiso estable que frene la sucesión de hostilidades. Tras un choque armado el mes anterior, ambas partes celebraron hasta tres rondas de negociación para intentar prolongar la tregua entre los ejércitos, pero ninguno de los encuentros logró avances significativos.

El panorama de violencia transfronteriza ha derivado en la revisión de los protocolos de defensa, pues el Ejecutivo apunta a responder de manera proporcional a cada fragmento de agresión y a sostener la vigilancia constante, tanto en centros urbanos como en espacios rurales utilizados tradicionalmente por insurgentes. La falta de progreso en el terreno diplomático, indicó Geo TV, agrava la incertidumbre sobre la frontera y solidifica el territorio compartido como posible escenario de confrontaciones armadas futuras.

Diversas voces internacionales monitorean de cerca la evolución de los acontecimientos, según agrega Geo TV, conscientes de que una escalada militar entre Pakistán y Afganistán podría tener repercusiones en la estabilidad regional. Los recientes atentados sirvieron, dentro del propio gobierno paquistaní, para reafirmar la urgencia de diseñar respuestas dinámicas e inmediatas ante cualquier señal de nuevas incursiones o actos de violencia emanados desde el extranjero.