
El Rey Juan Carlos ha estallado ante las cámaras en su última salida por Sanxenxo antes de abandonar nuestro país este domingo después de seis días en la localidad pontevendresa disfrutando de su pasión por la vela, y de la visita de su hermana la infanta Margarita, de su cuñado Carlos Zurita, y de sus sobrinos Alfonso y María Zurita.
Antes de regresar a Abu Dabi, el Emérito ha almorzado en el Real Club Náutico de Sanxenxo con Pedro Campos y un grupo de amigos y, a pesar del silencio sepulcral que ha mantenido hasta ahora con las preguntas referidas a su demanda contra Miguel Ángel Revilla, y a las memorias de Bárbara Rey en las que se sincera sobre su relación, no ha podido contenerse ante las informaciones relativas a sus problemas de movilidad.
"Pues mira, voy sin silla de ruedas" ha comentado con ironía al bajar de su vehículo con la ayuda de uno de sus hombres de confianza, desmintiendo así los rumores de que en su día a día necesitaría una silla de ruedas para desplazarse a sus 87 años.
Confirmando con un "claro" que se encuentra muy bien, Don Juan Carlos no ha disimulado su enfado con la prensa cuando le hemos preguntado cómo van sus memorias y cuándo verá la luz su autobiografía -llamada 'Reconciliación' y en la que se sincera sobre cómo cree que le están "robado" su propia historia- tras aplazarse su publicación prevista para el inicio de 2025. "¡Cuántas más mentiras digáis me veréis mejor!" ha sentenciado, accediendo al restaurante sin revelar si es cierto que le gustaría volver a vivir en España.
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