
Los creadores de contenido están vendiendo las grabaciones que no llegan a publicar en plataformas y redes sociales a las empresas de inteligencia artificial (IA), una opción que les permite monetizar este metraje que no se ha compartido 'online'.
Las empresas de IA, como Meta, Google y OpenAI, se enfrentan a la necesidad de enormes cantidades de datos con las que entrenar sus modelos, lo que en ocasiones les ha llevado a recurrir a contenido disponible en internet, incluidos vídeos procedentes de YouTube y libros pirateados de LibGen, que están protegidos por los derechos de autor.
Para paliar esta necesidad, estas empresas están pagando a los creadores de contenido por las grabaciones de vídeo que han realizado y que no han llegado a publicar en línea, como informan en Bloomberg.
Se trata de un acuerdo que permite a las empresas de IA acceder a contenido único con licencia y a los creadores monetizar el metraje que no han podido monetizar en servicios como YouTube, Instagram y TikTok.
El precio depende del tipo de la calidad y el formato de los vídeos. Por ejemplo, aquellos que se han grabado en 4K o son vistas aéreas de drones pueden pagar entre uno y cuatro dólares el minuto, mientras que los vídeos creados para redes sociales oscila entre uno y dos dólares por minuto.
Moonvalley, otra empresa de IA, asegura al medio citado que "la gran mayoría" de los datos que utilizan para entrenar sus modelos "provienen directamente de creadores de contenido y cineastas que están interesados en obtener licencias de cualquier contenido de vídeo que posean", escribió en un comunicado.
Los acuerdos, que pueden alcanzar miles de dólares, establecen también en sus términos que estas empresas no pueden usar las grabaciones para crear réplicas en IA de los creadores, reproducir escenas ni para dañar la reputación del creador, ha explicado a Bloomberg el director de Asesoramiento corporativo digital y asociaciones de Creative Artists Agency, Andrew Graham, que también negocia este tipo de acuerdos.
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