Madrid, 16 dic (EFE).- - Tras el accidente de dos petroleros rusos, que ha originado un vertido de crudo en el estrecho de Kerch, (que une el mar Negro y el mar de Azov), María José Caballero, responsable del Área de Respuesta Rápida de Greenpeace España, ha señalado su gran preocupación por este suceso , aunque pide prudencia a la hora de hablar de catástrofe ecológica, porque dependerá del "tipo exacto de petróleo derramado".
Según las últimas noticias, más de 4.300 toneladas de fuel y posiblemente otros productos petrolíferos se están vertiendo a las aguas del citado estrecho, y amenazan con alcanzar la península de Crimea como consecuencia del impacto de los petroleros rusos tras una fuerte tormenta.
Todavía no se ha confirmado con exactitud que tipo de fuel es, aunque las noticias apuntan a que se trata de un vertido de productos petrolíferos llamado "mazut", fueles residuales pesados que tienden a causar daños más visibles que las fracciones refinadas y el gasóleo marino, que se dispersan y disuelven con bastante rapidez, ha explicado Caballero.
Es el "residuo del residuo" y su composición concreta puede variar según su origen, ha precisado la experta de Greenpeace, para añadir que cuando se libera al medio ambiente su alta densidad puede hacer que haya una parte importante que se hunda mientras que su viscosidad puede afectar al ecosistema y a la fauna costera por su facilidad para adherirse.
Su biodegradación también es muy lenta, así que es posible que su impacto perdure décadas, ha observado la experta quien pide prudencia: Es "aventurado" decir que se trata de una catástrofe ambiental gigantesca, hay que esperar a tener más detalles del vertido.
En este punto ha recordado que cuando el accidente del Prestige, este llevaba alrededor de 77.000 toneladas de combustible a bordo, mientras que este barco lleva 4.300 toneladas, es decir, una capacidad muy inferior.
Otros grandes inconvenientes son las malas condiciones meteorológicas actuales, que favorecerán que el vertido sea impulsado por el viento y las corrientes marinas dominantes, lo que entorpecerá y agravará más la situación.
Dada la posibilidad de que se produzcan impactos medioambientales significativos, una vez rescatada la tripulación, el objetivo debe ser intentar minimizar cualquier otro vertido si es posible. Si los barcos se hunden, existe la posibilidad de que se produzcan vertidos de petróleo y productos petroquímicos durante más tiempo, han advertido desde Greenpeace. EFE
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