Roma, 21 jun (EFE).- El Gobierno italiano aseguró este viernes que pretende acabar con el 'caporalato', un sistema de explotación a migrantes muy extendido en la agricultura italiana, en medio de la indignación por la muerte de un jornalero indio esta semana que fue abandonado después de que una máquina agrícola le cortara un brazo.
"La meta de todos es declarar la guerra al 'caporalato'", dijo la ministra de Trabajo, Marina Calderone, tras reunirse hoy con grupos patronales y sindicales del mundo agrícola, mientras que entidades como la CGIL, principal sindicato del país, denuncian que el Ejecutivo no hace lo suficiente para acabar con esta problemática.
Calderone añadió que su Ejecutivo -liderado por la ultraderechista Giorgia Meloni- adoptará más medidas ante esta realidad extendida en el campo italiano, por la que muchos migrantes irregulares suelen ser empleados en condiciones precarias en el campo, sin contrato y a través de intermediarios que se quedan con parte de su sueldo.
Este problema salió de nuevo a la luz esta semana, tras extenderse el malestar por el caso de un trabajador de origen indio que murió después de un accidente laboral en una explotación agrícola en la zona del Lacio, en el centro de Italia.
El jornalero, empleado sin contrato, fue herido por una máquina de envolver plástico que le amputó un brazo y aplastó las extremidades inferiores. Tras ello, en vez de recibir atención médica inmediata o ser llevado al hospital, su jefe lo abandonó en la calle frente su casa, junto con una caja de frutas que contenía su brazo cortado.
El trabajador, llamado Satnam Singh y de 31 años, fue ingresado de gravedad en un hospital de Roma donde acabó muriendo este miércoles.
Tras ello, la Justicia italiana ha abierto un caso por homicidio y negligencia contra el patrón de la finca, y el ayuntamiento de la localidad de Latina, donde se produjo el incidente, aseguró que se personará como acusación civil.
Según la CGIL, el principal sindicato de Italia, en el país hay unos 400.000 migrantes en situación irregular empleados en el sector agrícola. De estos, "alrededor de 100.000 se ven obligados a sufrir formas de chantaje en el trabajo y a vivir en edificios ruinosos y sin acceso a servicios sanitarios y agua", asegura la entidad.
En el Lacio, está realidad está especialmente extendida en la zona de la ciudad de Latina, uno de los principales núcleos agrícolas de la región, donde gran parte de los trabajadores migrantes explotados son ciudadanos indios, en muchos casos sin contrato, y que trabajan 12 horas o más al día por un salario de unos cinco euros la hora.
El control de Gobierno ante el 'caporalato' -de hecho hay una ley de 2011 que lo veta y penaliza- "no es en absoluto suficiente".
"Lo que hacen las instituciones no basta. Son demasiados los casos de este tipo", asegura a EFE una sindicalista de la CGIL que insta al Ejecutivo a tomar medidas más contundentes para hacer cumplir la ley.
"Pedimos urgentemente la convocatoria de la mesa interministerial" con los Ministerios de Agricultura y Trabajo "para abordar medidas directas y eficaces ante una situación denunciada desde hace años por los sindicatos agrícolas que ya no se puede dejar pasar más", declaró ayer la CGIL en un comunicado.
El sindicato ha convocado para este sábado una protesta contra el 'caporalato' en Latina, donde tomará también parte Elly Schlein, líder de la principal fuerza opositora, el centroizquierdista Partido Demócrata. EFE
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