El gobernador de Islas Vírgenes Británicas defiende que no quiere socavar la democracia

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San Juan, 18 ene (EFE).- El gobernador de Islas Vírgenes Británicas, John Rankin, negó este jueves intentar socavar la democracia en este territorio británico de ultramar, afirmando que se vio obligado a pedir poderes adicionales al Reino Unido ante la falta de avances en las reformas de buena gobernanza.

Rankin señaló en declaraciones a una radio local que su solicitud era "necesaria porque no ha habido suficiente impulso y determinación" del Gobierno en cumplir con las recomendaciones de la Comisión de Investigación (COI) en los plazos fijados.

Sin embargo, el Gobierno local ha rechazado esta afirmación y ha acusado a Rankin de extralimitarse e invadir los poderes que tradicionalmente han tenido los funcionarios electos en el territorio.

El gobernador explicó que la solicitud de poderes adicionales es "una propuesta fuerte", pero considera que ha sido malinterpretada.

"Algunas personas han sugerido que los poderes adicionales propuestos son, de una forma u otra, una toma de control del sistema democrático. Eso no es cierto", subrayó.

Esta crisis se remonta a 2022, cuando se planteó la opción de que el territorio de ultramar pasara a estar bajo control directo de Londres, tras el arresto del anterior primer ministro Andrew Fahie y las denuncias de corrupción generalizada.

La Comisión de Investigación emitió 49 recomendaciones para mejorar la gobernanza, la rendición de cuentas, la transparencia y el estado de derecho, que deberían cumplirse en mayo de 2024.

El foco de las discusiones se centró en decidir si este proceso de reformas debía ser dirigido por el recién formado Gobierno de Unidad Nacional o por una Administración interina liderada por Rankin, aceptando finalmente Londres la primera opción.

Rankin dijo que la propuesta de buscar poderes adicionales se debe a que el Gobierno de Unidad Nacional encabezado por Natalio Wheatley solo ha cumplido hasta la fecha con la mitad de las recomendaciones.

Al respecto, Wheatley denunció el miércoles que cree que la decisión de Rankin fue planeada estratégicamente para alinearse con el juicio por narcotráfico y blanqueo de capitales contra el ex primer ministro Fahie, que comenzará pronto en Estados Unidos.

Según Wheatley, la medida de buscar poderes adicionales podría describirse como "una herramienta psicológica".

Ante esta crisis, la Organización de los Estados del Caribe Oriental (OECS, por sus siglas en inglés), integrada por nueve países, expresó hace dos días "su alarmante preocupación" por las acciones de Rankin.

La OECS condenó "enérgicamente cualquier intento de socavar el Gobierno legítimo de las Islas Vírgenes Británicas" y expresó "su solidaridad" con las autoridades en el cumplimiento del proceso de reformas. EFE

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