Manila, 18 sep (EFE).- Las Embajadas de Japón y China en Filipinas se han lanzado ataques mutuamente a raíz de que la legación nipona denunciara como "alarmantes" las sospechas de Manila de que Pekín está detrás de la extracción de coral en el mar de China Meridional.
"Son noticias muy alarmantes. Nuestros océanos son la savia del planeta y los arrecifes de coral su latido. Preservemos y protejamos estos ecosistemas vitales para las generaciones venideras", subrayó en un comentario en X (antes Twitter) la Embajada de Japón en Manila el domingo.
El texto, que eludía apuntar directamente hacía China, se publicaba después de que el comandante de la zona occidental de las Fuerzas Armadas de Filipinas, el vicealmirante Alberto Carlos, denunciara la creciente presencia de buques de guerra y pesqueros chinos en la zona económica exclusiva del país en el mar de China Meridional, que Manila llama mar de Filipinas Occidental.
Carlos describió asimismo la pérdida de coral del arrecife de Rozul en esas aguas y sospechó que Pekín sea el responsable, alegando que fueron barcos chinos los que atracaron en esa zona antes de que las fuerzas armadas filipinas hicieran que se alejaran en julio.
China, que reclama la soberanía de la mayor parte del mar de China Meridional, aguas ricas en recursos naturales y una ruta estratégica para el comercio mundial, respondió a las críticas a través de la cuenta en X de su Embajada en Manila, aunque decidió desviar la atención y aprovechar para atacar a Japón.
"La gente debería estar alarmada por la divulgación de tanta desinformación. Los océanos son desde luego la savia del planeta. Así que parad de vertir agua contaminada de Fukushima", remachó la legación china.
Pekín ha criticado duramente el vertido de agua tratada al Pacífico de la siniestrada central nuclear de Fukushima, que Tokio comenzó el 24 de agosto y a lo que China respondió prohibiendo la importación de productos del mar capturados por Japón.
La segunda economía mundial mantiene disputas tanto con Japón como con Filipinas por territorios del mar de China (las islas Senkaku/Diaoyu y las Spratly, respectivamente), y Manila y Tokio tratan de hacer frente a las que denuncian como maniobras expansionistas de Pekín en la zona.
En particular, desde que el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., asumió el cargo el año pasado, ha fortalecido su alianza militar con EE.UU. para contarrestar a China, en línea similar a la estrategia de Japón.
Carlos, el vicealmirante filipino, urgió este fin de semana a sus aliados a que participen en las tareas de vigilancia en el mar de China Meridional, mientras la Armada del archipiélago ha advertido acerca de los riesgos que la extracción de coral suponen para la cadena alimenticia global "no solo de Filipinas, sino del mundo".
Los arrecifes de coral son bienes naturales altamente valiosos, que proporcionan protección costera y beneficios pesqueros, y sostienen a muchas comunidades locales. EFE
fil-pav/cg
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