ICE investiga muerte de inmigrante nicaragüense en cárcel privada de Colorado

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Denver (CO), 17 oct. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos investiga la muerte de un inmigrante nicaragüense ocurrida la semana pasada en circunstancias inusuales dentro de un centro privado de detención de indocumentados en Colorado, informaron este lunes organizaciones de abogados de inmigración.

La abogada Petula McShiras, de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA), y Laura Lunn, de la Red de Abogados de Inmigración de las Montañas Rocosas (RMIAN), indicaron en un comunicado conjunto que buscarán determinar qué responsabilidad legal les cabe a quienes mantuvieron detenido durante seis meses a Melvin Ariel Calero Mendoza, de 39 años, hasta su muerte el pasado 13 de octubre.

McShiras y Lunn explicaron que Calero llegó a Estados Unidos “para escapar de Nicaragua” debido a las “masivas violaciones a los derechos humanos” por parte del régimen del presidente Daniel Ortega.

Las abogadas afirman que, pese a esas “abrumadoras circunstancias” reconocidas oficialmente por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el ICE se negó a dejar a Calero en libertad condicional como generalmente sucede con quienes llegan a Estados Unidos para pedir asilo político.

Además, durante su medio año de encierro, el nicaragüense enfrentó circunstancias adversas dentro del centro de detención ubicado al este de Denver, operado por la empresa privada GEO Group.

Esas circunstancias inusuales incluyen no haberle permitido a Calero hablar con abogados ni tener visitantes y no haber podido el inmigrante salir a espacios al aire libre dentro del establecimiento. Por eso, según RMIAN y AILA, el fallecimiento de Calero fue “una muerte innecesaria”.

“El sistema que lo detuvo tiene un largo registro de herir a las personas detenidas”, afirma el comunicado en referencia al hecho de que en esa prisión ya habían muerto otras dos personas, la más reciente en 2017 cuando el inmigrante legal Kamyar Samimi murió de un ataque al corazón. La otra muerte fue en 2012.

El pasado 5 de octubre se le había negado a Calero la posibilidad de permanecer legalmente en Estados Unidos y se la había informado que sería de deportado a su país natal a principios de noviembre.

Tras el deceso, el ICE emitió un comunicado en el que señaló que el nicaragüense había sido traslado de urgencia al hospital de la Universidad de Colorado en Aurora (a poca distancia del centro de detención) y que la causa de la muerte se conocerá una vez que se complete la autopsia. Los resultados de ese procedimiento aún no se han hecho públicos.

“El ICE está firmemente comprometido con la salud y el bienestar de todos aquellos bajo su custodia y está realizando una revisión integral de este incidente en toda la agencia, como lo hace en todos los casos. Las muertes bajo la custodia del ICE, estadísticamente, son extremadamente raras y ocurren en una fracción del promedio nacional para la población detenida Estados Unidos”, sostiene el comunicado de la agencia federal.

Además, añade, se siguieron “los protocolos y componentes adecuados” tanto para responder a las “necesidades médicas” de Calero como, después de su muerte, para notificar a las autoridades correspondientes (Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos), al consulado de Nicaragua en Houston, Texas, y a los familiares del inmigrante.

Para las abogadas, el siguiente paso sería “terminar con el uso de centros de detención de inmigrantes para que las personas puedan gestionar sus derechos legales en libertad y enriqueciendo nuestras comunidades”.

“Esta trágica pérdida resalta los peligros de los centros de detención de inmigrantes y subraya la razón por la cual esos centros deberían cerrarse”, puntualizaron. EFE

fm/msc