
A muchas personas les da un miedo enorme pensar en cambiar de trabajo después de los 50 años. No todos se atreven. Las dudas sobre las posibilidades que uno puede llegar a tener en el mercado laboral se convierten en un tormento que a veces paraliza. ¿Quién podría querer a un profesional maduro? ¿No buscan en todas partes a jóvenes prometedores? El coach Bernd Slaghuis asegura que esa no es la actitud correcta. Y da algunos consejos. Como primer punto, Slaghuis dice que lo importante es armar un currículum que destaque justamente las capacidades y saberes adquiridos con el tiempo. Esas capacidades son "múltiples" y "ganadas a través de la experiencia", explica. Es bueno incorporar esas cualidades al CV aunque luego este tenga más de dos páginas. El asesor profesional recomienda seguir esta misma línea al escribir la carta de presentación o de motivación: en lugar de intentar ocultar la edad, es importante mostrarse seguro de sí mismo y describir, por ejemplo, lo que a uno más le interesa de su profesión, tanto en la actualidad como en el futuro, y qué aspectos valiosos puede aportar en el nuevo puesto gracias a los años de trabajo previo. El coach aconseja buscar vacantes en las que se busque justamente experiencia, personalidad y colaboradores senior. Eso resultará mucho más efectivo que enviar innumerables postulaciones a muchos puestos abiertos. Además, los aplicantes "mayores" pueden realzar sus cualidades adquiridas en una entrevista personal, basándose en su propia experiencia sobre las búsquedas laborales. Slaghuis dice que a esa edad uno mismo sabe en el fondo qué tiene llegada en un empleador y qué es lo que este quiere escuchar cuando toma una entrevista de trabajo. dpa
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