Una referencia letal para describir la importancia que provocó en su vida. "Rubén Mühlberger es el doctor que yo necesitaba. Cada una de sus palabras transmite amor y sabiduría. Por eso digo que es mi doctor, y lo encontré en mi mejor momento". Las palabras, publicadas en la cuenta oficial de Facebook de Diego Armando Maradona, decretaron el título que el mismo astro del fútbol decidió expresarle. El médico genetista ideó una dieta para que "el 10" mejore su salud. El 10, desde allí, lo convirtió en su nuevo médico personal.

El ex futbolista y el profesional forjaron un sólido y mutuo compromiso. La visita de Maradona a la clínica de Mühlberger cerró un acuerdo explícito de responsabilidad compartida.

"En el caso de la dieta de Diego Armando Maradona, no fue conseguir que él baje de peso, sino que corrigiera los parámetros que lo llevaron a los excesos y a la inflamación. Como siempre digo: se adelgaza comiendo. Por lo tanto, comer más seguido, no haciendo ayunos prolongados. Ordenando el esquema alimentario. Si no se come durante todo el día y sí a la noche, por más que la dieta sea hipocalórica, se fabricará mayor tejido graso en comparación con el tejido magro", explicó a Infobae el médico especialista en anti-aging.

Maradona no se centró en perder peso, sino en mantener un estilo de vida saludable (Getty)
Maradona no se centró en perder peso, sino en mantener un estilo de vida saludable (Getty)

El objetivo hacia Maradona no fue llevarlo a que perdiera kilos, sino que logre mantener un estado del tejido magro, junto a un control permanente del tejido graso. "Ha sido uno de los deportistas más importantes y tiene que tener un desarrollo de la actividad física, ya que sus genes fueron adaptándose a tener continuamente un escape y una fuga calórica en la práctica deportiva. Hoy, a los 56 años, debe tener un ritmo diario de actividad física", sostuvo el especialista.

Y agregó: "Combinar la actividad física, el control alimentario (bajando los alimentos que inflaman) y manejar la deficiencia que todos tenemos (tristezas, estados anímicos) y nos vuelcan a la comida. Entonces ahí sí la dieta va a dar resultado. El resto se puede resolver y tratar de mantenerlo".

Mühlberger ratificó una programa de tres patas que sostienen la dieta de Maradona: enfocado en lo alimentario (de calidad calórica), atento a corregir sus deficiencias hormonales y tratar de bajar siempre el fenómeno inflamatorio. La tríada del éxito.

"¿Cuál es la mejor de las dietas? No existe. El ser humano no se va a adaptar nunca a vivir una dieta, ni tampoco una dieta va a ser efectiva y exitosa en todos los seres humanos. Por lo tanto, lograr que un programa alimentario esté adaptado y adecuado a las circunstancias y al momento que está sintiendo o padeciendo o necesitando un paciente: ese es el eslabón en el cual el programa o dieta de nutrición tiene que hacer ensamble y efecto, conseguir lo que se está buscando. Desinflar, perder peso y tener el mantenimiento necesario", concluyó el médico.

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