A los 100 años, Ellen Jones mantiene una rutina de ejercicio, vínculos sociales y actividades comunitarias que, según cuenta, han acompañado su vida durante décadas. La mujer, nacida en Waterford, Michigan, asiste al gimnasio entre tres y cinco veces por semana y se convirtió en la integrante de mayor edad de su sede de Crunch Fitness.
Jones nació el 22 de febrero de 1926 y trabajó como secretaria del superintendente escolar de Pontiac antes de formar su familia. Es madre de cuatro hijos, abuela de nueve nietos, bisabuela de nueve niños y tatarabuela de un niño. Su hija Jill Underwood relató a NBC News, que la familia mantiene una vida activa alrededor de ella.
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La estadounidense no atribuye su longevidad a una fórmula concreta. “¿Debería comenzar simplemente con mi vida?”, planteó al inicio de una entrevista con el medio. Su relato reúne tres hábitos que considera centrales: moverse con frecuencia, cuidar la alimentación y sostener relaciones con familiares, amistades y su comunidad religiosa.
El ciclismo estacionario reemplazó al vóleibol tras problemas en las rodillas
El deporte ha ocupado un lugar constante en la vida de Jones. Durante 40 años jugó al golf y, a los 69, comenzó a integrar el equipo de vóleibol Michigan Movers, que compitió en las Olimpiadas Senior de Michigan. Permaneció cerca de tres décadas vinculada al grupo, con el que viajó a torneos en distintos puntos de Estados Unidos.
“Me encantaba el vóleibol”, dijo Jones. En el equipo fue armadora y después capitana. La actividad le permitió formar amistades que conserva aun después de dejar las competencias.
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Una neuropatía en los pies y operaciones de rodilla dificultaron su continuidad en ese deporte. Entonces se inscribió en Crunch Fitness y adaptó su entrenamiento. Desde hace cerca de diez años incorpora 30 minutos de bicicleta fija a sus ejercicios, una práctica que, afirma, alivió el impacto sobre sus rodillas.
“Recomendaría una bicicleta estacionaria durante 30 minutos. Marcó toda la diferencia”, afirmó. Además de ir al gimnasio, busca oportunidades para caminar por el vecindario o recorrer comercios junto a sus hijas. Su consejo es directo: “No se queden sentados todo el día”.
La alimentación y los vínculos familiares forman parte de sus hábitos
Su rutina alimentaria incluye yogur con granola por la mañana, mientras que para el almuerzo suele elegir un sándwich de ensalada de pollo o un panecillo con mantequilla de maní. Underwood indicó que su madre procura consumir proteínas, beber agua y tomar vitaminas de forma regular. Jones tampoco fumó ni fue una consumidora habitual de café, según el testimonio de su hija.
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La vida social es otro de los ejes de su día a día. Jones participa en partidas mensuales de bridge, realiza tareas de voluntariado en el centro comunitario de Waterford y lleva desde 1957 vinculada a su iglesia, donde colaboró en oficinas y comités.
Durante gran parte de su vida organizó las cenas de Acción de Gracias y Navidad para su familia. Aunque ahora sus hijas y nietas asumieron esa tarea, continúa asistiendo a los encuentros y conserva un lugar central en las reuniones familiares.
En el gimnasio, también supo construir relaciones con otros socios, entre ellos compañeros de entrenamiento que rondan los 80 años. “Hay que encontrar un lugar tan amistoso como mi gimnasio. He tenido mucha suerte”, sostuvo Jones entusiasmada.
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La sede local de Crunch Fitness celebró allí sus cumpleaños número 90 y 100. Para Jones, la continuidad de esos lazos —en su familia, su iglesia, el deporte y el gimnasio— forma parte de una vida que sigue organizada alrededor de la actividad y la comunidad.
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