
En el pasado, solía ser un postre de temporada, reservado para los días calurosos y esperado con ansias para una visita a la heladería. Sin embargo, en los últimos tiempos, el helado se convirtió en un manjar que se disfruta durante todo el año.
En estas heladerías, cada gusto es cuidadosamente elaborado con ingredientes que tienen una historia y un origen, lo que permite una apreciación más profunda de cada sabor, una experiencia multisensorial que involucra aromas, colores, texturas e incluso sonidos.
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Tres establecimientos porteños que están cambiando la forma de hacer helado
1. Obrador Florida

La historia de Obrador Florida nace junto a Mercedes Román, una personalidad ecléctica que vuelca en este proyecto toda su trayectoria de vida y su amor por la comunicación, el diseño y el arte culinario. “Mecha”, como todo el mundo la llama, propone un recorrido exquisito que fusiona su experiencia con las frutas tropicales de Florida, Estados Unidos, lugar donde vivió en su infancia, y la invitó a apasionarse con la diversidad natural en la que se vio envuelta.
Con un ojo gastronómico diferente, Obrador Florida se convierte en una propuesta que prefiere la variedad y el color, por sobre las repetición y las preparaciones saturadas. “Con una mirada experimental y sintetizadora, nuestros helados son el canal para demostrar el respeto por la materia prima y los procesos. Son productos elaborados desde cero que jamás pierden su esencia homemade”, asegura Román.
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Sujeta a la disponibilidad de ingredientes, la carta se renueva por estación, y de acuerdo a lo que llega de los mercados y proveedores de campos orgánicos. “Al considerar la materia prima como una totalidad, la comprendemos desde su propio ecosistema, respetamos sus ciclos, conocemos su disponibilidad y la enriquecemos con una labor artesanal. Encontramos un sinfín de posibilidades expresivas, añade.
Para completar la experiencia natural, los sabores son elaborados de manera abierta al público, la vista puede acompañar las texturas y colores en un proceso de transformación minucioso y mágico que culminará en la boca. Cafetería, opciones veganas, y una oferta de pastelería helada (entera o en porción), es lo que termina de redondear esta experiencia innovadora, que llega para maravillar a los curiosos paladares porteños.
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¿Dónde? Soler 5063, Palermo.
2. Panadería Anchoita

El enfoque distintivo de todos los proyectos de Anchoíta, ya sea su restaurante, su cava o su panadería, es volver a lo básico y mantener el proceso natural de los productos sin forzar su sabor o su naturaleza. Inicialmente, su helado se creó como postre para el restaurante y, debido a la pandemia, se les ocurrió la idea de crear otros sabores para la panadería.
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El helado que ofrecen no contiene colorantes, aditivos ni conservantes, por lo que su color es el natural del producto. Además, su base no contiene lácteos y está hecha de almíbar, elaborado con azúcar y miel orgánica. Es por esta razón que está diseñado para ser consumido en el lugar y no para ser llevado a casa y guardado en el freezer durante semanas.
La selección de helados es limitada e incluye chocolate Kuyay nativo de la Amazonía, pistacho y sambayón. A veces agregan algunos sabores estacionales como naranja sanguina o yogur de búfala. Para el helado de chocolate, usan granos de cacao importados de Perú. El chocolate fundido del grano sirve como base a la que le suman los nibs de cacao procesados. Para el helado de pistacho (que viene con una clásica galletita rellena), usan pistachos de San Juan y es el único sabor que lleva toppings, los cuales son totalmente naturales y consisten en pistachos garrapiñados. El sambayón se prepara con huevos de sus propias gallinas alimentadas con productos orgánicos en la huerta en Tigre, crema y Marsala.
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¿Dónde? Aguirre 1562, Villa Crespo.
3. Cuervo Café

Cuervo, uno de los lugares preferidos por los porteños en cuanto a café de especialidad, expandió su negocio y cuenta ahora con cuatro locales. Recientemente, en su última sede ubicada en una casona en Bajo Belgrano, sumó un mostrador exclusivo para ofrecer helados artesanales de alta calidad. La nueva propuesta consiste en productos elaborados con ingredientes naturales y frescos, sin conservantes ni aditivos.
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En la preparación de los helados, optan por materias primas de temporada y las trabajan desde cero para asegurarse de que sus sabores sean lo más artesanales posible.
La carta de sabores cuenta con 8 opciones permanentes, que incluyen lima, flat white de almendras, gianduia, banana con salted caramel, dulce de leche, sambayón, chocolate 62% y vainilla, y otros 4 sabores que se agregan según la estación. Además, la mitad de los sabores son veganos y los cucuruchos y capelinas son producidos en el momento.
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¿Dónde? Juramento 1284, Belgrano.
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