La presión arterial alta hace que el corazón trabaje más y ejerza una fuerza adicional sobre las arterias, que con el tiempo pueden volverse más rígidas y menos flexibles. Según Eating Well, aunque el té verde suele destacar por sus catequinas, otras bebidas también pueden aportar beneficios para la salud cardiovascular.
El medio aclara que no se trata de una comparación clínica directa entre todas ellas, sino de opciones con compuestos y efectos asociados a un mejor control de la presión.
La dietista Dani Lebovitz explicó a Eating Well que la comida y la bebida influyen en la cantidad de líquido que el cuerpo retiene, en el equilibrio entre sodio y potasio, en el funcionamiento de los vasos sanguíneos y en factores generales como la inflamación y la salud intestinal. Ese conjunto de elementos ayuda a entender por qué ciertas bebidas se vinculan con mejores niveles de presión arterial.
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Jugo de ciruela pasa y su aporte de fibra y potasio
La evidencia sobre el jugo de ciruela pasa y la presión arterial es limitada, pero la bebida contiene compuestos asociados con la salud del corazón y con una reducción de la presión.
Una taza de jugo de ciruela pasa enlatado aporta 2,5 gramos de fibra y 707 miligramos de potasio. Esa cantidad equivale al 27% del valor diario recomendado de potasio para las mujeres, según detalló Eating Well.
Lebovitz señaló que una mayor ingesta de fibra se asocia con una mejor presión arterial y con mejor salud cardiovascular. También indicó que la investigación emergente sugiere que el microbioma intestinal podría influir en la regulación de la presión arterial.
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Té de hibisco y su efecto sobre los vasos sanguíneos
El té de hibisco figura en la lista como una bebida herbal que puede consumirse caliente o fría. Sus polifenoles ayudan a relajar los vasos sanguíneos, y el hibisco también puede inhibir enzimas implicadas en la regulación de la presión arterial.
Lebovitz recomendó infusionar el té entre cinco y 10 minutos para extraer mejor el sabor y los compuestos vegetales. Añadió al medio que, en los meses calurosos, puede servirse frío con frutos rojos congelados por su sabor ácido y afrutado.
Jugo de granada y consumo sin azúcar añadido
La granada contiene antioxidantes como las punicalaginas y las antocianinas. Según la nutricionista Payton Brewer, esos compuestos favorecen la elasticidad arterial e inhiben la actividad de la enzima convertidora de angiotensina, que influye en la presión arterial.
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Un análisis citado por Eating Well asocia el consumo habitual de granada con reducciones de la presión sistólica y diastólica. Brewer recomendó elegir jugo 100% de granada sin azúcar añadido, en lugar de versiones tipo cóctel.
La especialista también sugirió diluirlo con agua con gas si su acidez resulta demasiado intensa. Ese consejo apunta a facilitar el consumo sin apartarse de la recomendación de evitar las mezclas azucaradas.
Jugo de remolacha y su contenido de nitratos
La remolacha es una fuente importante de nitratos de la dieta. Dani Lebovitz explicó que el cuerpo los transforma en óxido nítrico, una sustancia que ayuda a relajar y ensanchar los vasos sanguíneos para que la sangre circule con más facilidad.
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La investigación citada por el medio indica que consumir jugo de remolacha a diario puede reducir de forma significativa la presión sistólica en personas con hipertensión. El texto añade que beber entre 2,5 y 8 onzas de este jugo puede tener efectos relevantes sobre la presión arterial y la salud del corazón.
La cantidad de nitratos varía según se use jugo o concentrado, por lo que la recomendación es elegir jugo de remolacha y no un cóctel. Lebovitz describió su sabor como intenso y terroso, y sugirió mezclarlo con jugo de manzana o con sabores como limón o jengibre.
Jugo de naranja, hesperidina y moderación en la porción
Las naranjas contienen hesperidina, un flavonoide conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La dietista Lauren Manaker dijo a Eating Well que un estudio asoció el consumo diario de 500 mililitros de jugo de naranja, o de una versión enriquecida con hesperidina, durante 12 semanas con reducciones de la presión sistólica y de la presión de pulso en personas con hipertensión previa o hipertensión de estadio 1.
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Manaker agregó que los investigadores también observaron beneficios agudos tras una sola dosis de la versión enriquecida con hesperidina. Añadió que los efectos fueron mayores cuando el consumo se mantuvo en el tiempo.
El propio artículo matiza que dos vasos grandes de jugo representan una porción diaria elevada y que la mayor parte de la fruta conviene consumirla entera por su fibra. Aun así, según la publicación, un vaso pequeño de jugo de naranja en el desayuno o después del ejercicio puede ser una opción útil para la presión arterial.
Otros consejos para mejorar la presión arterial
Además de estas bebidas, Eating Well recogió otras recomendaciones de las dietistas para mejorar la presión arterial. Entre ellas figuran hacer ejercicio con regularidad, controlar el estrés, reducir el sodio y dar prioridad al potasio en la alimentación.
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Brewer recordó que la presión arterial también depende de factores como la genética, el sueño, el estrés y la composición corporal. Manaker añadió que la actividad física diaria fortalece el músculo cardíaco y puede ayudar a que bombee sangre con menos esfuerzo, de modo que estas bebidas encajan mejor dentro de una rutina más amplia de cuidado del corazón.