
Cada vez es más habitual escuchar sobre la importancia de cuidar las horas de sueño, es decir, descansar una cantidad de tiempo que le permita al cuerpo reponerse para retomar tus actividades al día siguiente.
Pero además de las horas de sueño, también es necesario mantener hábitos saludables para dormir, esto implica que nuestro descanso tenga la calidad adecuada para lograr un efecto reparador en el organismo
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Ambos factores, tanto los hábitos para dormir, que consisten en una serie de rutinas de higiene del sueño, como las horas de sueño, juegan un rol importante cuando se trata de obtener beneficios para nuestra salud como lo es la longevidad. Sin embargo, al parecer la calidad de sueño tiene mayor importancia que la cantidad de tiempo que dormimos para vivir más y mejor.
Qué es la higiene del sueño

Dormir menos horas, pero de manera regular, podría ser beneficioso para la longevidad. Esto es lo que sostiene un estudio publicado en Sleep, la revista oficial del Sleep Research Society.
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La investigación dirigida por Daniel Windred, experto en sueño y ritmo circadiano de la Universidad de Monash en Australia, puso en entredicho la idea de que es perjudicial para la salud dormir menos de las ocho horas diarias recomendadas. Porque afirma que la regularidad del sueño puede ser más importante que la duración del mismo para la longevidad.
La regularidad en el sueño consiste en irnos a la cama y levantarnos en el mismo horario cada día y dormir con pocas interrupciones durante la noche, lo cual podría ser más relevante para nuestra longevidad que la cantidad total de horas de sueño.
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Los investigadores han descubierto que dormir seis horas cada noche de forma regular se asocia a un menor riesgo de muerte prematura que dormir ocho horas pero de manera muy irregular.
El hecho de que no sólo importa cuánto duermes, sino la regularidad con la que lo haces es un hallazgo que cobra aún más relevancia si tenemos en cuenta, por ejemplo, que más de un tercio de los estadounidenses duermen menos de 7 horas diarias, de acuerdo a un estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU (CDC, según sus siglas en inglés).
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La investigación publicada en la revista Sleep encontró que la regularidad en el sueño redujo el riesgo de muerte prematura por cualquier causa entre un 20% y un 48% en comparación con aquellos que tienen un sueño más irregular.
Los hábitos nocturnos que provocan sueños irregulares incluían horarios para dormir y despertar que son variables, interrupciones en el sueño y siestas a lo largo del día.
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Hay que tener en cuenta que los hábitos para dormir, también conocidos como higiene del sueño, favorecen la calidad del sueño y ayudan a dormir de manera regular e ininterrumpida. Entre ellos, los CDC recomiendan los siguientes:
- La regularidad en los horarios de dormir y despertar: ir a la cama y levantarse a la misma hora cada día, incluyendo los fines de semana
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- Una adecuada preparación del entorno propicio para el descanso: preparar el dormitorio para que sea un espacio tranquilo, oscuro y de temperatura agradable.
- La eliminación de las distracciones originadas por dispositivos electrónicos: no usar la televisión, la computadora o laptop y los smartphones al menos una hora antes de ir a acostarse
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- Prevenir el consumo de algunos alimentos: evitar la ingesta de grandes cantidades de comida en la cena, así como cafeína y alcohol antes de acostarse, ya que estos pueden interferir con el sueño.
Horas de sueño

A pesar de lo que afirma el estudio mencionado, la duración del descanso sigue siendo relevante: las personas que experimentaron un sueño largo y estable tuvieron el menor riesgo de mortalidad. Sin embargo, un sueño más corto pero regular generalmente se asoció a una menor mortalidad que un sueño largo pero irregular.
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Estos hallazgos representan una buena noticia para las personas cuyas obligaciones familiares o laborales les dificultan dormir las siete a nueve horas diarias recomendadas.
Sin embargo, esta investigación publicada en la revista Sleep no evaluó los efectos de un sueño extremadamente corto. Es posible que las personas que duermen menos de tres o cuatro horas con horarios de sueño estables podrían tener peores resultados que aquellas que duermen ocho horas pero de manera irregular.
El buen descanso nocturno es uno de los pilares de la buena salud, los beneficios que dormir bien tiene para la salud, además de la longevidad, incluye reducir la frecuencia de enfermedades como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, mantener un peso saludable, disminuir el estrés y mejorar el estado de ánimo, según la Oficina de Prevención de Enfermedades de los Institutos Nacionales de Salud (NHI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
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