
A la vez que se desarrollaba el debate sobre la reforma laboral, que terminó siendo aprobada por el Senado, en el Congreso de la Nación, se registraron graves incidentes entre manifestantes y fuerzas federales en las calles adyacentes, en un operativo marcado por gases lacrimógenos, carros hidrantes y balas de goma.
La circulación vehicular estuvo cortada durante varias horas en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, generando complicaciones para los afectados por el operativo de seguridad.
Diversos videos y fotografías, difundidos en redes sociales y medios, mostraron escenas de extrema tensión, con manifestantes cubriéndose el rostro, lanzando proyectiles, y agentes avanzando en formación para dispersar a los presentes.
El saldo provisorio incluyó al menos 10 personas heridas y 37 detenciones. El protocolo antipiquete, activado por el Ministerio de Seguridad y supervisado por la ministra Alejandra Monteoliva, incorporó unidades motorizadas, un perímetro reforzado y la advertencia sobre la actuación de “grupos organizados que buscan alterar el orden democrático”.
En las imágenes se puede observar el uso de gas pimienta por parte de la Policía Federal ante intentos de derribo de vallas, y personas huyendo de los carros hidrantes, con signos de afectación por los gases.
La CGT y otras centrales fueron las que anunciaron una nueva jornada de protesta y reiteraron la denuncia de criminalización de la protesta social, contribuyendo a una jornada parlamentaria atravesada por el conflicto en las calles, heridas y nuevas tensiones sobre el papel de las fuerzas federales.
A diferencia de lo ocurrido durante gran parte del miércoles, el cierre de la jornada en el Congreso fue en paz. Pasada la medianoche, solo quedaba un puñado de manifestantes en la plaza y el tránsito ya circulaba con normalidad. Para la 1:20, cuando el Senado aprobó la reforma laboral en general, estos ya se habían ido en su mayoría.

“Queremos decirle que lo que pasó acá afuera, el desorden, se tiene que terminar, como lo estamos terminando todos los días con el fin de los piquetes”, enfatizó la senadora Patricia Bullrich durante el debate de la reforma laboral en el Senado. Y agregó: “Van a pasar a ser infracciones gravísimas”.
Pasada la medianoche, y a minutos de que los senadores voten la reforma laboral, en las inmediaciones del Congreso se está levantando el vallado. Un poco de paz social tras un día de mucha tensión. Esta decisión se da justamente en el momento de mayor nerviosismo dentro de la Cámara alta, cuando se vota por sí o por no el proyecto impulsado por el Gobierno. En la plaza quedaron alrededor de 10 personas, con las banderas, pero preparadas para irse.
Aproximadamente, 100 personas continúan en la plaza con cacerolas, algunos de ellos cantando. Ya está abierto el tránsito en la zona. Poco antes de las 22:30 comenzaron a circular los autos sobre Avenida Rivadavia. Todavía hay presencia de la Brigada Motorizada de la Policía de la Ciudad en las afueras del Congreso. También sigue estacionado el camión hidrante, que durante la tarde actuó en reiteradas ocasiones.
Al igual que sucedió alrededor de las 19, agentes de la PFA salieron de atrás del vallado casi a las 21 para demorar y sacar a los pocos manifestantes que se encontraban reunidos en la plaza frente al Congreso.

Según supo Infobae, por ahora hay un total de 37 detenidos tras los incidentes durante la marcha por la reforma laboral. Unos 17 fueron atrapados por la Policía Federal, mientras que los 20 restantes fueron aprehendidos por la Policía de la Ciudad. Además, alrededor de 40 demorados.
La Unidad de Flagrancia Este recibió a los detenidos y la fiscal Malena Mercuriari convalidó el procedimiento. Además, el impacto de una maceta lanzada desde un edificio en la intersección de Solís y Alsina provocó que un agente policial sufriera un traumatismo de cráneo y perdiera el conocimiento, motivo por el cual fue derivado al Hospital Italiano.
Otros dos integrantes de la fuerza presentaron lesiones en las piernas ocasionadas por objetos arrojados durante los disturbios por los manifestantes.

El jefe de Gobierno porteño indicó, a través de su cuenta oficial de X, que la Policía de la Ciudad detuvo a 15 manifestantes y hay al menos 40 demorados.
Jorge Macri escribió: “Estos delincuentes creían que tapándose la cara iban a zafar. Así terminaron: 15 detenidos y 40 demorados. Ley y orden”.

Las tareas de reparación y reposición incluyeron la remoción de 140 contenedores de basura en 60 cuadras cercanas al Congreso Nacional y la puesta en marcha de un operativo de limpieza especial tras la protesta.
Se detectaron baldosas rotas y actos de vandalismo en calles y veredas del área, lo que exigirá cubrir grafitis y volver a demarcar cruces peatonales. La Plaza de los Congresos también sufrió daños en su césped y mobiliario urbano: 500 metros cuadrados de pasto, plantas del cantero central y cestos de basura. En la sumatoria de todas estas cosas, el gasto total para la Ciudad de Buenos Aires fue de 270 millones de pesos.
Al concluir la marcha, se desplegaron 120 barrenderos, 7 hidrolavadoras, 7 camiones recolectores, 15 supervisores y 8 brigadas de acción inmediata para restaurar el área.

Un puñado de manifestantes había regresado al Congreso para seguir con la movilización en contra de la reforma laboral. Se encontraban en paz y sin realizar disturbios.
Sin embargo, de manera repentina, salieron alrededor de 200 agentes de la Policía Federal a buscarlos y atraparon a varias personas. A los minutos, policías motorizados volvieron a ubicarse detrás del vallado. El personal de PFA siguió recorriendo las inmediaciones del Congreso.
El diputado nacional por Fuerza Patria se acercó a una de las zonas donde la Policía de la Ciudad intentaba identificar a los demorados para pedir por su liberación, algunos de ellos integrantes de la UTEP. Grabois encabezó la columna del gremio en la marcha. En medio de los cruces, se generó un momento de tensión con los agentes.




