El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, sostuvo en junio que que Perú tiene el potencial de convertirse en el mayor productor mundial de cobre si logra desarrollar los proyectos mineros previstos para los próximos años.
Durante la conferencia de prensa tras presentación del Reporte de Inflación de junio, Velarde señaló que la demanda mundial de cobre continuará mostrando fortaleza debido a cambios estructurales en la economía global, especialmente por el avance de la inteligencia artificial (IA) y la transición hacia fuentes de energía más limpias.
Si bien la licencia social es algo con lo que estas empresas deben contar para avanzar sus proyectos, también lo es una transición hacia energías renovables.
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Transición energética para aprovechar el cobre
Las demandas por la transición energética y la escasez global del cobre, motivaron que, a fines de mayo, el precio internacional de este mineral alcance su máximo histórico (US$ 6,11 por libra). Para muchos expertos, el Perú posee ventajas comparativas excepcionales en su minería con un enorme potencial. Sin embargo, el persistente desafío del país radica en cómo convertir esa indiscutible riqueza macroeconómica en un bienestar tangible para las poblaciones más vulnerables, sobre todo las que están en las mismas zonas donde operan los proyectos mineros.
Asimismo, Perú se ha consolidado como el tercer productor mundial de cobre, registrando un volumen superior a los 2.7 millones de toneladas anuales y concentrando el 8,7% de las reservas globales de este metal. Esta posición de liderazgo se ve respaldada por una robusta cartera de inversión minera valorizada en entre US$ 50 mil y US$ 64 mil millones, la cual abarca cerca de 37 proyectos de gran envergadura, entre los que destacan La Granja, Michiquillay, Los Chancas y Zafranal.
De igual manera, según anota el economista Guillermo Dulanto, docente e investigador de la Universidad de Piura (UDEP), la ejecución y destrabe efectivo de estas obras estratégicas podría incrementar la producción nacional en más de un millón de toneladas adicionales. Comenta que vivimos un “superciclo del cobre” que debería ser aprovechado por el sector.
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“Este superciclo representa una oportunidad inmejorable para la balanza comercial peruana. Las nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos, requieren de hasta cuatro veces más cobre que los vehículos de combustión interna”, señala Dulanto. Agrega que la Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda mundial podría multiplicarse por 2,7 hacia el 2040 para cumplir con el Acuerdo de París.
Con certificación verde
También Dulanto plantea que el Perú aproveche que una parte mayoritaria de su matriz eléctrica proviene de fuentes renovables (hidroeléctrica, solar y eólica). Esto otorga una ventaja competitiva clave: la capacidad de certificar la producción local bajo el sello de “Cobre Verde” o con trazabilidad verificable ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza), lo cual permitiría acceder a primas de precio en plazas de alta regulación.
“Ejecutar la cartera de proyectos en los próximos 5 años podría inyectar al PBI minero metálico más de US$ 43 670 millones adicionales y generar una recaudación fiscal superior a los US$ 24 900 millones, dinamizando así la economía nacional”, sostiene el especialista.
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Sería solo mediante este viraje de la política económica, concluye el especialista, que la riqueza del subsuelo peruano podrá traducirse de manera sostenible en desarrollo industrial, empleo de alta calidad y un impacto social duradero.