Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon Venezuela y dejaron cientos de fallecidos, miles de heridos y decenas de edificios colapsados han reavivado una pregunta que preocupa a millones de peruanos: ¿qué ocurriría si un evento similar se registrara en Lima? Las impactantes imágenes de estructuras destruidas en Caracas y La Guaira revelan lo que podría pasar en la capital peruana, una de las ciudades más pobladas de Sudamérica y ubicada en una zona de intensa actividad tectónica.
La preocupación no es infundada. Diversos especialistas y organismos técnicos han advertido durante los últimos años que la costa central del Perú acumula una importante cantidad de energía sísmica y que un terremoto de gran magnitud podría ocurrir en cualquier momento. Aunque no es posible predecir cuándo sucederá, expertos del Instituto Geofísico del Perú (IGP) coinciden en que el país debe prepararse para un escenario que podría tener consecuencias humanas y materiales de gran escala, especialmente en Lima y Callao.
Lima enfrenta un escenario de alto riesgo ante un gran terremoto
El reciente desastre ocurrido en Venezuela volvió a evidenciar cómo la vulnerabilidad de las edificaciones puede multiplicar el impacto de un movimiento telúrico. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señaló que uno de los factores clave para estimar el número de víctimas son las características de las construcciones y la densidad poblacional de las zonas afectadas.
PUBLICIDAD
En el caso peruano, la situación genera especial preocupación. La decana nacional del Colegio de Arquitectos del Perú (CAP), Lourdes Giusti, advirtió que apenas el 15% de las viviendas del país fueron construidas con orientación profesional, planos y licencias correspondientes.
Según explicó la especialista, una gran parte de las edificaciones existentes son producto de la autoconstrucción, una práctica extendida durante décadas que incrementa significativamente la vulnerabilidad frente a los sismos.
La situación es aún más compleja si se considera que cerca del 45% de la población vive en asentamientos humanos o zonas con alta exposición al riesgo sísmico. Muchos de estos sectores se ubican en laderas, quebradas o terrenos con características geológicas que podrían amplificar los efectos de un terremoto.
PUBLICIDAD
Las proyecciones elaboradas sobre escenarios sísmicos para Lima muestran cifras alarmantes. De acuerdo con estimaciones citadas por especialistas, un terremoto de gran magnitud con epicentro cercano a la capital podría dejar cientos de miles de viviendas destruidas e inhabitables.
A ello se suma la existencia de inmuebles antiguos en distritos tradicionales de la ciudad. Diversas casonas construidas hace más de un siglo presentan deterioro estructural y podrían sufrir graves daños ante movimientos sísmicos intensos.
La vulnerabilidad no se limita a las viviendas. Redes de agua potable, energía eléctrica, telecomunicaciones, hospitales, colegios y vías de acceso también podrían verse afectadas, complicando las labores de rescate y atención de emergencias.
PUBLICIDAD
Distritos vulnerables y la advertencia sobre un posible sismo superior a 8,8
Los estudios desarrollados por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento junto con la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) han identificado varios sectores de Lima Metropolitana que presentan mayores niveles de riesgo.
El denominado Mapa de Microzonificación Sísmica señala que distritos como Villa El Salvador, Chorrillos, Villa María del Triunfo, Ventanilla, Ancón y Santa Rosa figuran entre los más expuestos debido a las características de sus suelos y al tipo de edificaciones existentes.
También se consideran vulnerables diversas zonas ubicadas en laderas de Carabayllo, San Juan de Lurigancho, Independencia y Ate, donde la combinación de crecimiento urbano acelerado y terrenos inestables podría agravar las consecuencias de un terremoto.
PUBLICIDAD
Otros estudios realizados por entidades especializadas identificaron más de un centenar de puntos críticos entre Lima y Callao. Entre ellos figuran áreas propensas a deslizamientos de rocas, terrenos arenosos y sectores con suelos salitrosos que podrían sufrir procesos de erosión o licuefacción durante un fuerte movimiento sísmico.
A este panorama se suma una advertencia reiterada por el jefe del IGP, Hernando Tavera. El especialista ha señalado que la costa central peruana acumula energía sísmica desde hace más de dos siglos debido al denominado “silencio sísmico”.
Según explicó, el último gran terremoto ocurrido frente a Lima se registró en 1746, por lo que actualmente existe una importante acumulación de energía tectónica.
PUBLICIDAD
“Esperamos un sismo por lo menos de magnitud 8.8 hacia arriba, que vaya a afectar a la zona costera de la región central”, indicó anteriormente el titular del IGP.
Las regiones de Lima, Ica y Áncash figuran entre las que podrían experimentar mayores impactos si ocurre un evento de esas características.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en la importancia de fortalecer la cultura de prevención sísmica, revisar el estado estructural de las viviendas y participar activamente en los simulacros organizados por las autoridades.
PUBLICIDAD
El propio Hernando Tavera ha alertado que la participación ciudadana en estos ejercicios continúa siendo baja, pese a que constituyen una de las herramientas más importantes para reducir riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias.
Mientras Venezuela enfrenta las consecuencias de uno de los desastres naturales más severos de su historia reciente, el caso vuelve a poner en evidencia los desafíos pendientes que tienen ciudades altamente pobladas y sísmicamente activas como Lima, donde millones de personas viven bajo la amenaza permanente de un gran terremoto.