Cada 21 de mayo, el mundo celebra el Día Internacional del Té, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas para reconocer no solo el valor cultural y económico de esta bebida, sino también su papel en la salud y las tradiciones de los pueblos. En Perú, donde la herbolaria forma parte de la memoria ancestral andina y amazónica, hablar de “té” es también hablar de plantas medicinales que durante siglos han acompañado rituales, tratamientos caseros y formas de sanar transmitidas de generación en generación.
Desde las alturas de los Andes hasta la profundidad de la Amazonía, el país alberga una enorme diversidad de hierbas, flores y raíces convertidas en infusiones que aún hoy se consumen tanto en hogares como en mercados populares y centros medicinales naturales.
Muña: el “té de los Andes” que combate el ‘mal de altura’
La muña, conocida científicamente como Minthostachys mollis, crece en zonas altoandinas de regiones como Cusco, Ayacucho y Puno. Su aroma recuerda a la menta, pero su uso medicinal es mucho más amplio.
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Tradicionalmente, los pobladores andinos la utilizan para aliviar los síntomas del soroche o mal de altura, mejorar la digestión y reducir cólicos estomacales. También es considerada un descongestionante natural y un aliado contra los resfriados.
En muchas comunidades, beber una taza caliente de muña después de las comidas es casi un ritual cotidiano.
Mate de coca: la hoja sagrada convertida en infusión
La hoja de coca posee un profundo valor ceremonial y medicinal en la cultura andina. Consumida desde tiempos preincaicos, su infusión —popularmente llamada “mate de coca”— sigue siendo ampliamente usada en regiones como Cusco, Puno y Huánuco.
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Las comunidades indígenas la utilizan para combatir el cansancio físico, el frío extremo y el mal de altura. Además, se le atribuyen propiedades digestivas y energizantes.
Aunque su uso está regulado internacionalmente por la relación de la hoja con la producción de cocaína, en Perú su consumo tradicional y medicinal forma parte del patrimonio cultural andino.
Hierba luisa: calma para el cuerpo y la mente
La hierba luisa, muy cultivada en la costa y la sierra peruana, es una de las infusiones más populares del país. Su aroma cítrico y suave la convirtió en una bebida cotidiana en miles de hogares.
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Tradicionalmente se utiliza para reducir el estrés, aliviar problemas digestivos y ayudar a conciliar el sueño. En mercados de Lima y Arequipa suele venderse fresca, atada en pequeños ramos junto a otras hierbas medicinales.
Muchas familias la consideran un remedio casero para los nervios y la ansiedad.
Uña de gato: el té amazónico asociado al sistema inmunológico
En la Amazonía peruana, especialmente en regiones como Loreto y Ucayali, la uña de gato es una de las plantas medicinales más reconocidas.
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Se prepara generalmente con la corteza de la planta y se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y fortalecedoras del sistema inmunológico. Diversos estudios científicos analizaron sus compuestos naturales, aunque especialistas advierten que no reemplaza tratamientos médicos convencionales.
Para muchos pueblos amazónicos, esta infusión forma parte de un conocimiento medicinal ancestral vinculado con la selva y sus recursos curativos.
Matico: la planta cicatrizante de los Andes y la selva
El matico es otra de las plantas emblemáticas de la medicina tradicional peruana. Crece tanto en zonas andinas como amazónicas y suele utilizarse en infusiones para aliviar inflamaciones, dolores de garganta y problemas respiratorios.
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Durante la pandemia de COVID-19, su consumo aumentó considerablemente en varias regiones del país debido a su fama popular como planta medicinal respiratoria, aunque médicos y científicos insistieron en que no existían evidencias concluyentes para considerarlo un tratamiento contra el virus.
Aun así, el matico continúa siendo parte importante de la tradición herbolaria peruana.
Un legado que sigue vivo
En Perú, las infusiones no son solo bebidas calientes: son memoria, identidad y conocimiento ancestral. Mercados tradicionales como los de Mercado de San Pedro o Mercado de Belén mantienen viva una tradición donde las hierbas medicinales ocupan un lugar central.
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Curanderos, herbolarios y familias enteras continúan transmitiendo recetas y saberes que sobrevivieron al paso del tiempo y que hoy despiertan también el interés de la ciencia moderna.
En el Día Internacional del Té, Perú recuerda que muchas de sus infusiones ancestrales son mucho más que remedios naturales: representan una conexión profunda entre la salud, la biodiversidad y las culturas originarias que aprendieron a sanar escuchando a la naturaleza.