La cesada jefa de Gabinete, Denisse Miralles, fue despedida tres veces en menos de una hora y amenazada con posibles acciones legales si no abandonaba el cargo, según un informe difundido este viernes por Hildebrandt en sus trece.
El semanario de investigación, que cita fuentes oficiales, detalla que minutos antes del mediodía del último martes, Miralles recibió una llamada urgente del entonces ministro de Transportes y Comunicaciones, Aldo Prieto, quien le solicitó dimitir por encargo del presidente interino José María Balcázar.
La economista acudió al despacho presidencial para confirmar la información. “No tienes los votos para la confianza y lo mejor es refrescar al gobierno”, le comunicó el jefe de Estado. Molesta, Miralles anunció que presentaría su carta de renuncia a las seis de la tarde.
En su oficina de la Presidencia del Consejo de Ministros, la aún funcionaria pidió organizar una conferencia de prensa con el fin de exponer el balance de su gestión, el cual presentaría eventualmente cuando compareciera ante el Congreso para solicitar el voto de confianza.
El informe preparado, según el semanario, contenía nueve páginas y abordaba temas como la emergencia climática, la crisis energética, el apoyo a las elecciones y la respuesta frente a la ola de criminalidad. Sin embargo, la conferencia fue cancelada luego de una tercera comunicación oficial de destitución.
El reporte señala que Alonso Tenorio, secretario general del Despacho Presidencial, le envió una carta con el encabezado “Agradecimiento por los servicios prestados a la Nación” y una advertencia: si ofrecía la comunicación a los periodistas, podría enfrentar una denuncia por uso indebido de recursos públicos.
Un asesor de Miralles relató a la revista que la decisión de Balcázar de retirar a su premier estuvo acompañada de la presión de congresistas que pretendían ubicar funcionarios afines en el gobierno.
“Los mensajes eran, básicamente, para colocar gente en el gobierno. Había un especial interés en poner viceministros y directores”, afirmó la fuente. Las bancadas de Somos Perú y Acción Popular mostraron particular interés en el Ministerio de Energía y Minas, según la publicación.
“Había un 70% de posibilidades de que tuviéramos la confianza. Con dos o tres votos por encima de la valla, pero sí la pasábamos”, agregó el asesor. La decisión de Miralles de no respaldar a César Acuña, líder de Alianza para el Progreso, frente a denuncias por contratos irregulares en EsSalud, también debilitó aún más su posición.
A menos de un mes de las elecciones generales, la economista iba a comparecer ante el Parlamento para exponer el programa del Gobierno de transición y buscar la aprobación del Legislativo, aun cuando se habían incrementado los rumores sobre la falta de apoyos suficientes en el hemiciclo.
Miralles había sido designada por Balcázar como primera ministra el 24 de febrero, después de que el Congreso lo eligiera presidente de transición, tras la destitución de su predecesor, José Jerí.
Los principales gremios empresariales del país también solicitaron al Congreso otorgar el voto de confianza a la expremier para evitar un incremento de la inestabilidad política en un país que ha tenido ocho presidentes en menos de diez años.