El Fenómeno El Niño Costero ya es una realidad en el Perú. Luego de semanas de monitoreo, los especialistas confirmaron que el calentamiento del mar frente a la costa norte y centro dejó de ser una señal pasajera y se convirtió en una tendencia sostenida. Aunque por ahora ha sido clasificado como evento débil, sus efectos empiezan a sentirse en la vida diaria: días más calurosos en ciudades costeras y lluvias más intensas, sobre todo en el norte del país.
Pero la gran pregunta es qué podría pasar en los próximos meses. ¿Se mantendrá en esa categoría o podría volverse más fuerte? Desde la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (Enfen), su vocero Luis Vásquez explicó que todo evento de este tipo evoluciona con el tiempo y que existe la posibilidad de que pase de débil a moderado si se mantienen ciertas condiciones en el océano y la atmósfera. El escenario actual se proyecta, en principio, hasta noviembre, aunque los reportes se actualizan cada 15 días.
¿Qué tendría que ocurrir para que el Niño Costero se intensifique?
El principal indicador que observan los expertos es la temperatura superficial del mar (TSM). Para que se considere oficialmente que estamos ante un evento cálido, el mar debe estar al menos 0,5 °C por encima de su promedio histórico durante tres meses consecutivos.
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Esa barrera ya se superó en la llamada región Niño 1+2, que abarca desde el norte del Perú hasta parte del litoral central. En términos sencillos: el mar ya está más caliente de lo normal. Si febrero y marzo mantienen esas cifras elevadas, en abril podría declararse formalmente el fenómeno.
Los datos actuales muestran cómo se comporta el mar en distintos puntos del país. En Paita (Piura), la temperatura promedio llegó a 23,9 °C, con una anomalía de +0,7 °C. En Chicama (La Libertad), el promedio fue de 22,5 °C, pero con una anomalía mucho mayor: +3,4 °C. En Huanchaco se registraron 23 °C; en Chimbote, 23,2 °C; en el Callao, 17,6 °C (dentro de lo normal, con +0,3 °C); y en Ilo, 16,9 °C.
Esto no significa que todo el mar esté caliente por igual. Los especialistas explican que existen “bolsones” de agua más cálida que quedan atrapados por la circulación oceánica, mientras el calentamiento avanza poco a poco de norte a sur.
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Otro elemento clave son las ondas Kelvin, que son como “pulsos” de agua cálida que viajan por el océano y llegan a la costa sudamericana. Se prevé la llegada de dos de estas ondas: una entre marzo y abril, y otra entre abril y mayo. Cuando impactan, pueden reforzar el calentamiento del mar y aumentar la probabilidad de que el evento suba de categoría.
También influye el anticiclón del Pacífico Sur, un sistema atmosférico que puede ayudar a enfriar las aguas si se fortalece. Si ocurre lo contrario y predominan condiciones que favorezcan el calor, el fenómeno podría intensificarse o durar más tiempo.
¿Qué efectos puede tener en lluvias y temperaturas?
Un mar más caliente significa más evaporación y, por lo tanto, mayor humedad en la atmósfera. Esa combinación eleva la probabilidad de lluvias más intensas, especialmente en la costa norte del país.
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De acuerdo con el Enfen, se esperan precipitaciones de normales a superiores a lo habitual en esa zona, sin descartar episodios fuertes o torrenciales si coinciden otros factores atmosféricos. Además, la temporada de lluvias podría extenderse un poco más allá de su ciclo habitual —que suele terminar a inicios de abril— y prolongarse hasta mayo, aunque con menor intensidad hacia el final.
Hay otro detalle importante: los suelos ya están bastante saturados por las lluvias recientes. Esto significa que incluso precipitaciones moderadas podrían generar escorrentías significativas y mantener altos los caudales de los ríos.
El impacto no solo se verá en las lluvias. El calentamiento del océano también influye en la temperatura del aire. Para el otoño e invierno se proyectan condiciones ligeramente más cálidas de lo normal en la costa peruana. Es decir, podría sentirse menos frío del habitual en esas estaciones.
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Sin embargo, los especialistas advierten que estos pronósticos pueden ajustarse conforme evolucionen los indicadores. Factores como los vientos, la radiación solar y otros sistemas atmosféricos pueden cambiar el panorama en cuestión de semanas.
Por ahora, el país se encuentra ante un Niño Costero en evolución, con señales claras de calentamiento y la posibilidad de que alcance una magnitud moderada si las condiciones actuales persisten o se refuerzan en los próximos meses.