El presidente interino José Jerí permaneció este martes en Palacio de Gobierno junto a su abogado Ricardo Caldas, mientras el Congreso decidió destituirlo a menos de dos meses de las elecciones generales, lo que marca el octavo relevo presidencial desde 2016.
Los registros oficiales detallan dos reuniones entre el gobernante saliente y su defensa legal: la primera comenzó a las 10:15 y terminó a las 12:45; la segunda se realizó entre las 13:24 y las 16:28.
El Parlamento, con 75 votos a favor, decidió remover a Jerí debido a diversas investigaciones abiertas durante su breve gestión de cuatro meses, acusaciones que incluyen encuentros reservados con empresarios chinos contratistas del Estado y supuestas irregularidades en la contratación de funcionarias que mantuvieron reuniones previas con el mandatario en su despacho.
Tras finalizar el conteo, el hasta hoy jefe del Gabinete, Ernesto Álvarez, abandonó la sede gubernamental y hasta el momento no se han reportado movimientos de otros miembros del equipo ministerial.
Jerí ascendió a la jefatura de Estado el pasado 10 de octubre en su condición de presidente del Congreso, en el momento en que fue destituida su predecesora, Dina Boluarte (2022-2025), que a su vez reemplazó al encarcelado exmandatario Pedro Castillo (2021-2022), de quien era vicepresidenta.
Al Congreso había entrado en 2021 en sustitución del inhabilitado expresidente Martín Vizcarra (2018-2022) con apenas 11.600 votos. En pocos meses, pasó de ser legislador raso y desconocido a presidir comisiones parlamentarias, luego el Parlamento, y de ahí al sillón presidencial.
Su llegada al poder estuvo marcada desde un inicio por una denuncia de violación presuntamente ocurrida a finales de 2024, que fue archivada por el fiscal de la nación, Tomás Gálvez, por falta de pruebas biológicas, pese a que otro procesado en la misma causa había declarado que Jerí pudo presuntamente haber usado objetos u otros medios para consumar la violación.
Fruto de este caso, una jueza le ordenó someterse a una terapia para tratar una patología psicosexual, y durante sus primeros días se volvieron virales sus antiguos tuits, en los que mostraba una predilección por “sexo” y “mujeres”, mientras que en su cuenta de Instagram seguía a centenares de perfiles de mujeres creadoras de contenido erótico.
En su labor parlamentaria, también fue acusado de un presunto enriquecimiento ilícito, al ser señalado de supuestamente haber cobrado dinero por sacar adelante proyectos de ley en la Comisión de Presupuesto del Congreso que llegó a presidir.
Caída
Su popularidad de más del 50 % durante las primeras semanas se desplomó a inicios de este año, cuando trascendió que había mantenido una serie de reuniones clandestinas con empresarios chinos, algunos de ellos contratistas del Estado y de la propia oficina presidencial.
Entre ellos destaca Zhihua ‘Johnny’ Yang, a cuyo chifa acudió en la noche del 26 de diciembre encapuchado para no ser reconocido, y cuya tienda de productos chinos visitó el 6 de enero cuando horas antes había sido clausurada por las autoridades municipales.
Luego saltaron los casos de una serie de funcionarias del Gobierno que fueron contratadas justo después de haber mantenido reuniones con el mandatario en el Palacio de Gobierno, una de ellas tras pasar ahí toda la noche de Halloween y salir de la sede presidencial a la mañana siguiente.