Los argentinos deciden

El 19 de noviembre, en balotaje, se definen dos modelos de país para los próximos cuatro años

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Hacer explotar todo, para construir sobre lo demolido algo nuevo, distinto y moderno, parece ser la opción del candidato libertario. Sucede que los escombros que provocaría no serían materiales sino de personas. Y ya tenemos demasiada demolición humana.

Argentina, con todos sus problemas, tiene a la mitad de su población, y más aún de sus jóvenes, en la pobreza y no estalló como sí sucedió, en países vecinos; sería sometida a una guerra provocada para empezar de cero ¿Es necesario en medio de dos guerras reales y monstruosas?

En general cuando en política se plantea la necesidad de comenzar de cero, es porque no se sabe qué hacer con lo que existe, es negar la realidad, no transformarla. Sucede que los países, como las personas, vienen con sus vidas. No aceptarlo así es falta de amor o gran ineptitud sobre lo que se dice querer conducir. Las palabras son lo más importante. Son dadoras de proyectos y concreciones. Decidoras de verdades que luego pueden terminar en mentiras. No es lo mismo dinamitar que construir, que reparar.

No es lo mismo democracia que tiranía. Tiranía se ejerce en el gobierno de Venezuela. En estos cuarenta años de democracia imperfecta –muy- ¿quieren los argentinos dinamitarla y cambiarla por una tiranía?. Esto fue expresado por la candidata Victoria Villarruel. Textual: “¿Cómo pensás rescatar la Argentina del barro? ¿Cómo pensás resolverlo si no es con una tiranía?”. Se pregunta esta cronista ¿el barro serían los pobres y sus necesidades? Si es así, sin lo público que para una gran mayoría es lo único que tienen, salud y educación pública fundamentalmente, entiende esta cronista que “el barro” se multiplicará.

Muchas veces hemos señalado y argumentado sobre la responsabilidad de la política en estos cuarenta años para llegar a esta enorme decadencia. Los gobiernos, con excepciones en algunos temas puntuales, fueron hacedores de declinación permanente. De degradación en la calidad de vida de la sociedad, de corrupción.

De ser elegido Presidente el candidato libertario, no sería Mauricio Macri su “influencer”, sí, su vice ¿Se repetirá la historia reciente?

En el voto a Milei parece confluir el que cree apasionadamente en sus decires, quien ciegamente sigue a Macri, el que razona “de todo lo que se dice a mi nada me puede pasar”, y quien cree que votándolo mata para siempre al peronismo. Milei es un candidato básico que ha hecho una carrera política meteórica. En dos años llegó al balotaje, con gran desconocimiento del Estado, sin poder expresar una idea sobre la inseguridad pero con una candidata a vicepresidenta que sí tiene un plan aunque atropelle con el pacto democrático que Argentina tiene en vigencia hasta ahora.

Sergio Massa es un candidato defectuoso. No sólo por su historia política zigzagueante. Tiene un presente de difícil explicación: ¿cómo contener la inflación? ¿Cómo combatir la inseguridad? ¿Cómo reencauzar la relación con el FMI? ¿Cómo enfrentar a la pobreza con soluciones reales? ¿Cómo poner en marcha un capitalismo donde los empresarios puedan importar? ¿Cómo se parará frente a la Justicia? ¿Cómo será su postura ante la corrupción de propios y extraños? ¿Cómo le hará a la sociedad argentina que hoy tiene una vida difícil, algo más sencillo? ¿Cómo evitará la influencia de Cristina de Kirchner?

En el voto de Massa parecen confluir el que cree apasionadamente en sus decires, quien vota siempre peronismo, el que lo vota pensando que a pesar de todos sus defectos, asegura la vigencia de los valores democráticos, quien lo vota pensando decididamente que su límite es Milei.

Ambos candidatos tendrán casi la mitad de personas en contra.

En cuanto a lo económico dos modelos se debaten. En apretada síntesis, el elegido por Milei: ajustes y más ajustes ceñidos a la letra fina del FMI, prometiendo en un futuro algo mejor. Grecia eligió este camino, pasaron quince años, y sigue buscándolo.

El camino de Massa, también debe disminuir el gasto público. Del 2005 a hoy aumentó 8 puntos del PBI, es decir U$S 32 mil millones anuales. Pero el camino sería el del ajuste creativo. El ejemplo es el del gasoducto Néstor Kirchner, que contradiciendo el consejo del FMI de no hacerlo, el gobierno lo construyó en diez meses. Este gasoducto es clave para la macroeconomía. Ya ha ahorrado U$S 7.000 millones por no importar y U$S 7.000 por exportar. Es decir ha producido U$S 14.000 millones para Argentina. El ajuste creativo significa desbloquear potencialidades productivas para que el círculo virtuoso de la producción, empleo, consumo y exportación, arranquen.

Los argentinos deciden.

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