La UNAM valida adoquines y blocks hechos con sargazo y la SICT alista su uso en Quintana Roo

Las piezas hechas con esta alga marina incluyen blocks, ladrillos, celosías y postes de luz; sus desarrolladores aseguran que cumplen normas mexicanas y buscan llevarlas a proyectos urbanos de mayor escala

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La llegada de esta planta supone un reto para las autoridades de Quintana Roo. REUTERS/Paola Chiomante
La llegada de esta planta supone un reto para las autoridades de Quintana Roo. REUTERS/Paola Chiomante

El Gobierno de México impulsa el uso del sargazo en construcción y asfalto para convertir una macroalga que afecta las playas del Caribe mexicano en insumo para obra pública, con la expectativa de obtener materiales más resistentes y duraderos mientras se reduce su carga ambiental.

En paralelo, el Instituto Mexicano del Transporte avanza en pruebas para incorporar sargazo a mezclas asfálticas para pavimentos. El trabajo se concentra en medir su compatibilidad con el material asfáltico y su desempeño a corto, mediano y largo plazo antes de llevarlo a una escala mayor.

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FOTO: SICT

La iniciativa gubernamental se desarrolla a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. En el Instituto de Investigaciones de Materiales de la UNAM, con apoyo del sector privado, ya se desarrolló un proyecto tecnológico para fabricar adoquines, blocks, celosías, ladrillos e incluso postes de luz a partir de esta macroalga.

Antonio Sánchez Solís, académico y científico de la UNAM, afirmó que “estos materiales ya están validados científicamente y están evaluados por las normas mexicanas”. Añadió que las piezas son firmes y estables como cualquier concreto convencional y que no se agrietan.

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México desarrolla la tecnología para transformar esta alga. FOTO: SICT

La UNAM ya valida piezas de construcción hechas con sargazo

La respuesta central del proyecto es concreta: el sargazo ya se usa para producir elementos de construcción que, según sus desarrolladores, cumplen con evaluación científica y con normas mexicanas. El siguiente paso es procesarlo a nivel industrial para aplicarlo en obras públicas como banquetas y guarniciones, en un inicio en Quintana Roo.

Ese escalamiento también depende de la capacidad de procesamiento. Armando Alonso, de la empresa de reciclado CARE-Sagarmex, anunció que trabajan en una iniciativa en la Península de Yucatán para tratar este material a gran escala.

Al explicar la necesidad de industrializar el proceso, Alonso señaló que “es un problema que requiere soluciones de alta tecnología, porque nos va a permitir hacer soluciones industriales, de gran escala. Si no se lleva el problema del sargazo a un tratamiento a gran escala no va a tener solución”.

El IMT prueba la macroalga como aditivo para pavimento

En el caso del pavimento, Horacio Delgado Alamilla, coordinador de Infraestructura de Vías Terrestres del IMT, explicó que las pruebas buscan determinar el grado de compatibilidad y durabilidad de la macroalga como aditivo. Indicó que se trata de un material menos fácil de degradar por la naturaleza.

Delgado Alamilla detalló que el sargazo se pulveriza y luego se mezcla a altas temperaturas con el material asfáltico. Describió el procedimiento así: “y lo que vamos haciendo es que ligeramente vamos incorporando este material y este se va diluyendo, incorporando al material asfáltico y eso es lo que nos va a dar, vamos a decir un asfalto con la modificación del uso de sargazo”.

Después de esa etapa se incorpora grava o arena para obtener una muestra a escala de pavimento. Esa muestra pasa a laboratorio para revisar su resistencia física.

Esbeydi Limeta Dionet, jefa del Laboratorio de Mezclas Asfálticas en Caliente del IMT, explicó que el concentrado se somete a pruebas para evaluar su desempeño en distintos plazos. Con ese proceso, la dependencia busca determinar si el material puede sostener condiciones reales de uso en vialidades.

La SICT plantea que la reutilización del sargazo en materiales de construcción y pavimentos ya es una realidad. Bajo ese enfoque, la macroalga dejaría de ser solo un residuo en las playas y pasaría a funcionar como un recurso constructivo sostenible.

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