Enfermedades de animales domésticos amenazan a ocelotes, jaguares y pumas de México

La expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos, sin vacunar, a los grandes felinos silvestres, poniendo en riesgo su supervivencia

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Pequeño felino marrón rojizo con ojos oscuros y bigotes blancos se posa en una rama de árbol, con un fondo borroso de hojas verdes.
Expertos alertan que la expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos domésticos a los felinos silvestres, facilitando la transmisión de enfermedades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las principales amenazas para los jaguares, pumas, ocelotes y otros felinos silvestres ya no provienen únicamente de la cacería furtiva o la pérdida de hábitat; investigaciones recientes advierten que un enemigo silencioso avanza desde los hogares y las comunidades rurales: las enfermedades transmitidas por animales domésticos.

Especialistas consultados por Mongabay Latam alertan que perros y gatos sin vacunación, abandonados o que deambulan libremente por áreas naturales pueden contagiar virus, bacterias y parásitos capaces de provocar brotes con consecuencias devastadoras para poblaciones de felinos que ya enfrentan múltiples presiones para sobrevivir.

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En el caso de México, la preocupación se centra en especies emblemáticas como el jaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor) y el ocelote (Leopardus pardalis), cuyos territorios coinciden cada vez más con comunidades humanas y zonas ganaderas, aumentando el contacto con perros y gatos domésticos.

Perros y gatos pueden contagiar enfermedades mortales a felinos silvestres

De acuerdo con la investigación de Mongabay Latam, los animales domésticos pueden actuar como reservorios de diversos patógenos que afectan a la fauna silvestre.

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Entre las enfermedades que más preocupan a los científicos destacan:

  • Moquillo canino (Distemper).
  • Parvovirus.
  • Leucemia felina (FeLV).
  • Virus de Inmunodeficiencia Felina (FIV).
  • Rabia.
  • Diversas enfermedades transmitidas por garrapatas, pulgas y otros parásitos.

Muchas de estas infecciones pueden provocar daños neurológicos, inmunológicos y respiratorios severos, además de reducir la capacidad reproductiva de los animales o causarles la muerte.

Los investigadores señalan que el problema es especialmente grave porque muchas especies silvestres tienen poblaciones pequeñas y fragmentadas. Un brote infeccioso puede afectar a un número considerable de individuos en muy poco tiempo, comprometiendo programas de conservación desarrollados durante décadas.

Abandono de mascotas y actividades humanas, principales riesgos

En México, una de las principales preocupaciones es el creciente número de perros y gatos que viven libres en comunidades rurales o incluso dentro de áreas naturales protegidas.

Según especialistas citados por Mongabay Latam, estos animales cazan fauna silvestre, compiten por alimento y funcionan como puente para la transmisión de enfermedades entre animales domésticos y especies en peligro.

El problema se agrava debido a:

  • Falta de vacunación.
  • Escasa esterilización.
  • Abandono de mascotas.
  • Libre desplazamiento hacia zonas forestales.
  • Crecimiento de poblaciones de perros ferales.

Diversas investigaciones ya habían documentado que los perros ferales representan una amenaza creciente para la biodiversidad latinoamericana al depredar fauna nativa y favorecer la propagación de enfermedades entre especies silvestres.

Jaguares, pumas y ocelotes son especialmente vulnerables

Los expertos explican que grandes felinos como el jaguar, el puma y el ocelote necesitan territorios extensos.

Sin embargo, la expansión agrícola, ganadera y urbana ha fragmentado esos ecosistemas, obligando a estas especies a desplazarse cerca de ranchos, poblados y caminos donde abundan perros y gatos domésticos.

En esos sitios pueden ocurrir contagios mediante:

  • Contacto directo.
  • Saliva.
  • Heces y orina contaminadas.
  • Mordeduras.
  • Garrapatas y otros vectores.

Además, al tratarse de animales difíciles de monitorear, muchas infecciones pasan desapercibidas hasta que aparecen ejemplares muertos o muy enfermos.

Los científicos advierten que, incluso cuando una enfermedad no mata inmediatamente al animal, puede debilitar su sistema inmunológico, disminuir su éxito reproductivo y hacerlo más vulnerable a otras amenazas como la cacería o la pérdida de alimento.

Un problema que afecta a toda América Latina

La investigación de Mongabay Latam también documenta que esta situación no es exclusiva de México.

Casos similares han sido registrados en países como:

  • Brasil.
  • Argentina.
  • Colombia.
  • Perú.
  • Bolivia.
  • Chile.

En toda la región existen evidencias de transmisión de enfermedades entre animales domésticos y felinos silvestres, una problemática que se suma a otras amenazas como la deforestación, la expansión ganadera, los incendios forestales y el tráfico ilegal de fauna.

Los investigadores advierten que combatir únicamente la cacería ya no es suficiente para conservar estas especies. Como resume uno de los especialistas entrevistados por el medio ambientalista, “no hace falta una bala” para poner en peligro a los grandes felinos cuando los patógenos pueden llegar hasta ellos a través de mascotas enfermas.

¿Qué proponen los especialistas para proteger a los felinos silvestres?

Frente a este escenario, los expertos consideran indispensable fortalecer una estrategia de Una Sola Salud (One Health), que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y la conservación de los ecosistemas.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  1. Vacunar periódicamente a perros y gatos.
  2. Esterilizar a las mascotas para reducir el abandono.
  3. Evitar que perros y gatos deambulen libremente en áreas naturales.
  4. Fortalecer programas de vigilancia epidemiológica en fauna silvestre.
  5. Promover campañas permanentes de tenencia responsable.
  6. Mejorar la coordinación entre autoridades ambientales, veterinarias y de salud pública.

Los especialistas subrayan que la conservación de especies como el jaguar, el ocelote y el puma no depende únicamente de proteger sus bosques, sino también de reducir los riesgos sanitarios que llegan desde las actividades humanas y los animales domésticos.

La prevención mediante vacunación, control poblacional de perros y gatos y educación sobre la tenencia responsable podría convertirse en una de las herramientas más efectivas para evitar que nuevas enfermedades comprometan el futuro de algunos de los felinos más emblemáticos de México y América Latina.

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