La osteoartritis es la enfermedad articular más extendida en México, con 10.2 millones de casos registrados, según un análisis de 2025 disponible en la plataforma de preprints Sciety, basado en el Global Burden of Disease Study 2021.
Cada año se suman más de 845 mil casos nuevos y la tendencia va en ascenso.
Detrás del dolor y la rigidez hay un proceso bioquímico preciso: el cartílago se desgasta, la membrana que recubre la articulación se inflama y el hueso que la sostiene se deteriora de forma progresiva.
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Entender qué desencadena ese deterioro es el primer paso para frenarlo.
Una línea creciente de estudios apunta a un nutriente que según evidencia reciente, interviene directamente en la protección del cartílago articular.
Más de 10 millones de mexicanos con daño articular y un déficit nutricional poco vigilado
Los adultos de entre 50 y 74 años concentran el 68% de la carga total de la enfermedad, según el mismo análisis Global Burden of Disease Study.
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Las mujeres representan el 57% de los casos y la rodilla es la articulación más afectada, con 5.95 millones de personas.
La carga aumentó 0.4% anual desde 1990, impulsada por el envejecimiento poblacional y la obesidad.
Las proyecciones de los especialistas anticipan que la tendencia se acelera.
Datos de la ENSANUT Continua 2022-2024, del Instituto Nacional de Salud Pública, muestran que más de una tercera parte de los mexicanos tienen niveles insuficientes de ese nutriente sin saberlo.
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Esta deficiencia afecta al 37.7% de las mujeres en edad reproductiva y al 22.7% de los niños en edad escolar.
La vitamina que frena el desgaste del cartílago
Un estudio publicado en julio de 2025 en la revista médica internacional Drug Design, Development and Therapy, identificó cómo la vitamina D actúa directamente sobre el tejido articular.
Los investigadores trabajaron con modelos animales y células en laboratorio para rastrear qué ocurre a nivel molecular cuando hay vitamina D presente.
Lo que encontraron es que la vitamina D bloquea una cadena de reacciones que, de no interrumpirse, activa la inflamación dentro de las células del cartílago.
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Al bloquearla, reduce en un 74.72% la producción de una enzima llamada MMP13, cuya función es destruir el cartílago.
En los animales tratados, el área de cartílago preservada fue 567% mayor que en el grupo sin tratamiento.
La vitamina D también redujo los niveles de proteínas inflamatorias en sangre.
El estudio concluye que protege el cartílago y al mismo tiempo estimula la formación del hueso que sostiene la articulación.
El consenso médico en México: cuándo, cuánto y cómo tomar vitamina D
En 2025, nueve agrupaciones médicas del país publicaron una Declaración Conjunta en la revista Archives of Osteoporosis que avala la suplementación con vitamina D en adultos con deficiencia documentada.
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La firmaron, entre otras, el Colegio Mexicano de Reumatología, el Colegio Mexicano de Ortopedia y Traumatología y la Asociación Mexicana de Metabolismo Óseo y Mineral.
Pese a que México recibe radiación solar durante todo el año, la deficiencia es extendida.
La falta de exposición directa al sol y una dieta insuficiente en este nutriente explican gran parte del problema, según la misma Declaración Conjunta.
Las sociedades recomiendan una dosis de 6,000 UI diarias de colecalciferol —la forma farmacológica de la vitamina D— durante tres meses, bajo supervisión médica.
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Se considera deficiencia cuando los niveles en sangre están por debajo de 30 ng/mL.
Entre el 80% y el 90% de la vitamina D que el cuerpo necesita proviene de la exposición al sol.
La dieta aporta el resto: pescados grasos, huevo y lácteos fortificados son las principales fuentes.
Las sociedades recomiendan entre 15 y 30 minutos de sol antes de las 10 a.m. o después de las 4 p.m.