Académicas de la UNAM advierten por los peligros de la gordofobia en la salud integral

Las barreras sociales y culturales dificultan el acceso a servicios, retrasan diagnósticos y aumentan el estrés en personas marginadas por su apariencia

Guardar
(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Un grupo de académicas universitarias hizo un llamado a eliminar los discursos violentos sobre los cuerpos durante un conversatorio en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizado en el marco del Día Mundial contra la Gordofobia.

Las especialistas señalaron que la gordofobia constituye un problema estructural con efectos negativos en la salud, la infancia y la integración social.

Eliminar estos discursos es urgente porque la gordofobia genera discriminación en la atención médica, provoca estrés y daña tanto la salud física como mental, según académicas reunidas en la UNAM.

Las consecuencias afectan especialmente a niñas, niños y adolescentes, perpetuando la exclusión social y reforzando desigualdades por género, raza y clase.

Las académicas, entre ellas Zeidy Canales Violante de la Facultad de Filosofía y Letras, advirtieron que la discriminación basada en el tamaño y la forma del cuerpo trasciende lo individual y tiene raíces profundas en la estructura social. Canales destacó que “la falta de atención médica [...] genera muchísimos problemas”, y explicó que las personas a menudo evitan buscar atención para no enfrentar malos tratos o juicios en hospitales y consultorios. Según la académica, estos espacios pueden convertirse en sitios de discriminación, donde el cuidado es reemplazado por exigencias para perder peso y una falta de escucha que pone en riesgo el bienestar de las personas.

El impacto del estrés es especialmente alarmante para quienes padecen gordofobia. Canales recordó que diversos estudios demuestran que las poblaciones discriminadas experimentan problemas de salud asociados con entornos que no están diseñados para la diversidad corporal. Añadió que, en muchos casos, el diagnóstico médico se limita a indicar que la persona debe bajar de peso, sin orientar sobre cómo hacerlo, lo cual retrasa o impide el acceso oportuno a servicios de salud y repercute en la salud mental.

Impacto de la gordofobia en la salud y el bienestar

El conversatorio se celebró en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM. Allí, las especialistas enfatizaron el daño que produce la discriminación, tanto médica como social, y su efecto directo en la vida cotidiana, especialmente en infancias. Canales sostuvo que el estrés crónico derivado de estas experiencias afecta la integridad y calidad de vida de las personas.

En el ámbito de la salud, la académica observó que la recurrencia de juicios y violencia verbal lleva a muchas personas a evitar la atención médica. Esta evasión tiene consecuencias visibles a corto y largo plazo, afectando tanto la salud física como la mental y perpetuando procesos de exclusión.

Raíces sociales y culturales de la discriminación corporal

Durante el evento, Julieta Flores Jurado, investigadora de Estudios Sociales y Culturales del CISAN, explicó que la gordofobia está vinculada a sistemas sociales y culturales que definen qué cuerpos requieren control o corrección. Flores señaló diferencias entre México y Estados Unidos: en el primero, el cuerpo gordo se asocia a ciertos orígenes y condiciones de pobreza; en el segundo, a determinadas razas.

Flores recalcó que, en ambos países, estas prácticas añaden capas de opresión, sobre todo para cuerpos femeninos, racializados, migrantes o queer, considerados sujetos para intervenciones científicas o médicas. Sostuvo que la gordofobia es “parte integral de esos sistemas que marcan a una población particular como excesiva, necesitada de control”.

Por otra parte, la investigadora advirtió que la industria de las dietas causa un daño significativo. “Toda dieta es el primer paso hacia el trastorno de la conducta alimentaria”, afirmó, citando evidencia científica. Según Flores, el énfasis en la pérdida de peso genera un mercado lucrativo, mientras que la promoción de la no discriminación resulta desatendida. Así, los problemas estructurales, como la desigualdad y la exclusión, permanecen sin solución.

Hacia una liberación corporal más allá de campañas institucionales

Karolina Ulloa Hernández, del Colegio de Letras Modernas de la FFyL, recordó que el Día Mundial contra la Gordofobia fue instaurado en 2015 para sensibilizar sobre la discriminación corporal y sus repercusiones en la infancia. Ulloa cuestionó que las campañas institucionales enfocadas en combatir la obesidad, como etiquetas en alimentos o la restricción de ciertos productos escolares, no abordan el trasfondo estructural del problema.

Ulloa argumentó que estas medidas son insuficientes porque se centran en acciones puntuales y dejan de lado el origen social y cultural de la discriminación. Reiteró la necesidad de un enfoque integral que promueva la diversidad corporal y garantice los derechos humanos más allá de simples campañas o mensajes de salud pública.

Avanzar hacia una sociedad más incluyente implica reconocer el valor de todas las corporalidades y rechazar la imposición de normas y el estigma físico. Solo así será posible alcanzar una forma auténtica de justicia social que trascienda los enfoques superficiales y las acciones simbólicas.