“Con el Diablo en el Cuerpo”, en voz de Nikhol Dahuach

La actriz platicó con “Infobae México” sobre su participación en la puesta en escena

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(cortesía)
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Con el Diablo en el Cuerpo”, se presenta en el Teatro Bar El Vicio. Verónica Langer, Cecilia Toussaint, Laura de Ita y Nikhol Dahuach protagonizan este espectáculo que estará disponible hasta el 5 de junio.

Para hablar de la puesta en escena, la actriz Nikhol Dahuach, habló con Infobae México respecto a la naturaleza de la historia, los temas que trata y su trabajo sobre el escenario.

¿Por qué el espectáculo se llama ‘Con el Diablo en el Cuerpo’?

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“Históricamente se nos ha demonizado a las mujeres siempre por sentir demasiado, por expresar nuestras emociones y nuestras contradicciones. Lo que aquí decimos es: tomamos la metáfora de tener el diablo en el cuerpo y lo transformamos en un acto de libertad, de celebración, donde nos permitimos expresarnos libremente, donde cantamos a garganta partida, donde conectamos con las emociones y con los procesos desde otro lugar, reivindicando la intensidad de sentir mucho desde un lugar de goce compartido con la gente y desde el humor, y es muy bonito. Por eso decimos que es un exorcismo, porque es como sacarnos de adentro todo eso que parece que hemos tenido que ocultar”.

¿Cómo es compartir escena con Verónica Langer, Cecilia Toussaint, Laura de Ita?

“Es un proceso hermoso, maravilloso. Hemos aprendido mucho una de la otra. Cada quien ha llegado con su experiencia. Hay distintas edades, porque somos varias generaciones. El elenco arranca desde los treinta y va hasta los setenta y dos años. Cada quien trae como su sabiduría. Tanto de lo que ha aprendido de su trayectoria como en su vida personal. Hemos trabajado mucho en torno a eso, ¿no? Como a la conversación, a la comunidad, al diálogo y cómo vive y percibe cada una estos temas que se abordan en la obra y cómo lo llevamos a la ficción. La verdad que se han formado unas amistades muy lindas, unas relaciones hermosas y eso hace que disfrutemos mucho compartir el escenario y que cada función tenga como su personalidad propia, ¿no? Un poco de lo que va, lo que va sucediendo en el momento".

¿Aún sigue siendo “polémico” que las mujeres se expresen?

“Sí, totalmente sigue pasando. Lo vemos todo el tiempo, eh, cómo está puesta siempre la mirada sobre las mujeres al momento en el que abren la boca para opinar o para hablar de ciertos temas, sino es sobre los cuerpos, ¿no? Como que hay algo ahí muy fuerte de estigma, de todo lo que significa cualquier cosa que hagamos o digamos o los escenarios donde nos subimos, tanto en el arte como en la política, como en en todos los aspectos de la sociedad. Por eso nos parece que la obra es muy contemporánea y está vigente. Lo que es interesante es que justo retomamos personajes mitológicos contemporáneos y bueno, también traemos a Marilyn Monroe, a John F. Kennedy, y parece, ¿no? Que uno, uno diría: bueno, sí, son los cincuentas, ya la cosa cambió. No, sigue. Esto que está pasando, de lo que estamos hablando en la obra, se sigue reflejando todavía en, en la realidad de las mujeres y nuestra, ¿no? También de nosotras como actrices".

¿Cómo fue trabajar bajo la dirección de Mariana Gajár?

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“El trabajo con Mariana también fue maravilloso, un proceso muy amoroso, muy generoso. Ella tiene muchísima experiencia, no solamente en teatro, sino también en música, en cabaret, es cantante, es actriz, eh, y toda esa expertise que ella tiene está super volcada en el montaje, y en el proceso. Es una obra que está liderada casi que al noventa y cinco por ciento por mujeres y ha sido muy bonito ese proceso, porque hay algo de la manera en la que nos entendemos y en la que nos hablamos, que es muy femenino. Hay, hay una reivindicación también de la feminidad muy bonita y Mariana ha sido generosa, amable. Generosa digo tanto en el trato, ¿no?, como humano, en lo artístico, en habernos dejado proponer, en haber creado en conjunto".

¿Cómo interactúa el público con la obra?

“La gente está super compenetrada siempre con lo que está pasando y hace comentarios, nos hablan, nos sugieren cosas, ¿no? Tanto a los personajes como a las actrices. Hay como... como es cabaret, hay una licencia, ¿no?, de entrar y salir de la ficción cuando queramos. Y eso es muy bonito porque genera un diálogo con el espectador. Y los músicos que tocan en vivo también son parte del elenco y también participan en la ficción. Entonces, se genera toda una relación tanto con los músicos como con los espectadores muy bonita. Y la gente se libera mucho y nos habla, nos grita cosas, bailan, cantan. Es muy divertido. Se suben al escenario varias veces. Es una experiencia muy diferente de lo que es ir a ver una obra más convencional".

¿Cómo fue tu preparación para este proyecto en particular?

“Pues bueno, toda la vida he tomado clases de canto, de baile, de teatro y ahora, bueno, cuando supimos que se iba a hacer realidad el proyecto, claramente el nivel de compromiso que hay que poner es. alto. A mí me gusta comprometerme mucho con los procesos y retomar la formación y volver con las clases de canto y de baile y entrenamiento físico. Es una obra que, cuando uno la ve, puede parecer sencilla, sobre todo por esta característica que tiene de ser tan fresca, tan relajada, pero lo que hacemos arriba del escenario es muy intenso y hay mucha coreografía y cantamos. Es bastante multidisciplinaria y eso exige de las actrices una cierta preparación. Está un poquito vinculado a la comedia musical y sus lenguajes. Y me encantó, me encanta el desafío y me encanta estar en obras así multidisciplinarias”.