Héctor y Luciana llevan más de 400 días separados de su madre: acusa que extitular de la Defensoría en Nuevo León se los llevó

Jessica Vázquez Zarza acusa tráfico de influencias, razón que ha entorpecido que sus hijos vuelvan a su lado

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Jessica Vázquez Zarza lleva más de 400 días sin ver a sus hijos: Héctor y Luciana, acusa a su expareja de ejercer violencia vicaria. (Crédito: Jaqueline Viedma/Infobae México)

Jessica Vázquez Zarza, mamá de Héctor y Luciana, asistió a la marcha multitudinaria el pasado 8 de marzo en Ciudad de México, acompañada de otras mujeres que conformaron el contingente de violencia vicaria, con playeras y pancartas de sus hijos, además de un cartel donde se podía ver la cara de Héctor Viniegra Hernández, a quien ha denunciado de manera pública.

Desde 2024, ambas infancias fueron sustraídas

Héctor y Luciana nacieron en 2020, su madre cuenta para Infobae México que su expareja siempre fue un padre ausente, quien veía a los mellizos solo fines de semana. Ante la ausencia como esposo y padre, Jessica Vázquez le pidió el divorcio en 2024, sin embargo, la respuesta fue ser agredida sexualmente.

La madre de Héctor y Luciana indica que desde ese episodio, Viniegra Hernández comenzó a planear el rapto de sus hijos junto a una tercer persona involucrada, cabe destacar que las dos infancias y Jessica vivían en CDMX, “él vino a tomar su periodo vacacional el 21 de diciembre de 2024, justo ese día mi abuela paterna se interno muy grave en el hospital, situación que aprovecho para llevarse a mis hijos a unas supuestas vacaciones”.

Madre de Luciana y Héctor
Madre de Luciana y Héctor denuncia que lleva sin ver a sus hijos 436 días. | (Crédito: Jaqueline Viedma)

Más de 400 días sin ver a Héctor y Luciana

Debió haber traído a mis hijos el día 6 de enero de 2025”, pero los días han pasado y el pasado 8 de marzo se cumplieron 436 días sin que Héctor y Luciana vean a su mamá. Cuando Jessica no vio regresar a sus hijos, ella fue al estado de Nuevo León, donde Viniegra Hernández vive, pero se topó con amenazas “para irme del estado y que no volvería a ver a mis hijos”.

Ante este panorama ella lo denunció, pero acusa que en febrero de 2025 el extitular del Instituto de Defensoría Pública de Nuevo León “intentó despojarme de mi casa con lujo de violencia, allí se da mi segunda carpeta de investigación por violencia familiar”.

Comienza una batalla legal con denuncias falsas

A la madre se le otorgó la guarda y custodia en abril de 2025 por lo que se ordenó la recuperación de ambas infancias, ante esta situación, Jessica se enteró que el padre de los niños ya había solicitado un amparo para no regresarlos: “Él tiene un juicio familiar en Nuevo León en donde le habían dado la custodia de mis hijos derivado de una denuncia falsa en donde me culpa de violencia familiar”.

Ella acusa a autoridades de Nuevo León por encubrir a su exesposo, quien presuntamente a través del tráfico de influencias ha logrado dilatar el encuentro entre Jessica y sus hijos. Ya que en la denuncia interpuesta por Viniegra Hernández, la madre demostró su inocencia por lo que se determinó el “no ejercicio de la acción penal”.

El ministerio público fue destituido ya que lograron comprobar actos de corrupción en este caso. Entre otras irregularidades señaladas se encuentra que la carpeta por sustracción interpuesta en CDMX fue enviada a Nuevo León. La madre de Héctor y Luciana fue denunciada por violencia familiar también en CDMX, sin que hasta el momento se le haya dado acceso.

Las manifestantes presentan sus inconformidades. (Infobae)

¡No es su papá, es su agresor!”, se escuchó el pasado domingo, entre las consignas que gritó el colectivo que arropa la lucha de Jessica Vázquez Zarza para recuperar a sus hijos.

¿Qué es la Violencia Vicaria?

La violencia vicaria consiste en causar daño a una mujer a través de sus hijas, hijos, animales de compañía o personas de su entorno cercano, con la intención de hacerla sufrir. Esta forma de agresión proviene de una relación de matrimonio, concubinato o vínculo afectivo similar.

Tanto familiares del agresor como sus parejas actuales suelen justificar o participar en estos actos. Debido al tiempo en el que los menores han vivido bajo una realidad distorsionada impuesta por el padre o el entorno del agresor, la reconstrucción del vínculo con la madre resulta difícil; incluso, algunos menores, lejos ya del agresor, intentan regresar con él o reproducen violencia física contra sus madres, como consecuencia directa del daño psicológico sufrido.