Reposo y descanso: dos factores clave para la regeneración del hígado

Aunque la actividad física es fundamental para la salud hepática, el esfuerzo excesivo puede dificultar la reparación del tejido ante enfermedades y riesgos

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El hígado humano se muestra
El hígado humano se muestra en una imagen hiperrealista que resalta texturas y áreas de acumulación de grasa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hígado es uno de los órganos más importantes y sorprendentes del cuerpo humano. No solo cumple funciones esenciales como el metabolismo de grasas y azúcares, la producción de bilis y el almacenamiento de energía, sino que además posee una capacidad única de regenerarse. Sin embargo, para que este proceso ocurra de manera adecuada, el reposo y ciertos cuidados son fundamentales.

A diferencia de otros órganos, el hígado puede recuperar parte de su tejido incluso después de haber sufrido daños significativos, ya sea por infecciones virales como la hepatitis, consumo excesivo de alcohol, hígado graso, medicamentos o intervenciones quirúrgicas.

Esta capacidad regenerativa se debe a que sus células, llamadas hepatocitos, pueden multiplicarse para reemplazar el tejido afectado. No obstante, esta recuperación no es automática ni ilimitada; requiere condiciones favorables, entre ellas el descanso físico y la reducción de factores que lo sigan dañando.

En exceso el estrés puede
En exceso el estrés puede dificultar la reparación de este órgano. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El reposo es clave porque durante los periodos de descanso el organismo dirige más energía a procesos de reparación celular. Cuando una persona mantiene jornadas extenuantes, duerme poco o continúa expuesta a sustancias tóxicas, el cuerpo prioriza funciones inmediatas y se retrasa la regeneración hepática. Dormir entre siete y nueve horas diarias permite que el metabolismo funcione de manera equilibrada y que el hígado cumpla sus tareas de depuración con mayor eficiencia.

En casos de enfermedades hepáticas, como hepatitis viral o inflamación del hígado, los especialistas suelen recomendar reposo relativo o incluso absoluto, dependiendo de la gravedad. Esto no significa inmovilidad total, sino evitar esfuerzos físicos intensos, reducir el estrés y mantener una rutina tranquila que facilite la recuperación. El cansancio extremo es uno de los síntomas más comunes en personas con afecciones hepáticas, y forzar al cuerpo puede prolongar la inflamación.

Además del descanso, es indispensable acompañar el proceso con una alimentación adecuada. Una dieta balanceada, baja en grasas saturadas y azúcares refinados, rica en frutas, verduras, proteínas magras y suficiente hidratación, ayuda a disminuir la carga de trabajo del hígado. También es fundamental evitar el consumo de alcohol y no automedicarse, ya que muchos fármacos se metabolizan en este órgano y pueden agravar el daño existente.

En respuesta a enfermedades y
En respuesta a enfermedades y situaciones de riesgo, el hígado posee una increíble capacidad de regeneración. Foto: (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés crónico es otro factor que puede afectar la salud hepática. Las hormonas del estrés influyen en el metabolismo y pueden alterar procesos inflamatorios. Por ello, técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o actividades recreativas también forman parte de un enfoque integral de recuperación.

Si bien el hígado tiene una notable capacidad de regeneración, cuando el daño es constante y prolongado puede derivar en enfermedades graves como la cirrosis, donde el tejido sano es reemplazado por cicatrices permanentes que limitan su funcionamiento. En estos casos, la regeneración ya no es suficiente para revertir el deterioro.

El reposo no es solo una recomendación general, sino un componente esencial en la regeneración del hígado. Dormir adecuadamente, reducir esfuerzos, llevar una dieta saludable y evitar sustancias tóxicas son medidas que favorecen la recuperación y protegen la salud hepática a largo plazo. Escuchar al cuerpo y atender las indicaciones médicas puede marcar la diferencia entre una recuperación efectiva y complicaciones futuras.