¿Cómo se prepara el ajo con leche y para qué sirve según la medicina moderna?

Diversos estudios destacan que el ajo aporta nutrientes y compuestos como la alicina, que poseen efectos antioxidantes y cardioprotectores; sin embargo, su empleo como remedio casero exige precaución en cada caso. Aquí te contamos más al respecto

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Siguiendo la serie dedicada a los remedios caseros cuyos beneficios han sido respaldados por diversos estudios científicos, esta entrega aborda el ajo con leche. Esta bebida, utilizada en diferentes países, se emplea como tratamiento natural para fortalecer el sistema inmune, aliviar resfriados, mejorar trastornos estomacales y regular el colesterol en sangre.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) suele divulgar información sobre el aporte nutricional de alimentos que, incorporados con frecuencia en la dieta, contribuyen a la salud y el bienestar. Entre estos destaca el ajo, cuyas virtudes también han sido documentadas en fuentes científicas, como el artículo de Medicina Naturista de Pablo Saz Peiro y María Carmen Tejero Lainez, donde se recomienda su consumo con leche para potenciar la absorción de nutrientes.

En la búsqueda por mejorar
En la búsqueda por mejorar sus defensas y su bienestar, algunos recurren a una bebida tradicional llena de historia y apoyada por la ciencia

El origen del ajo y su llegada a América

Este alimento milenario fue identificado originalmente en Asia Central. La especie actual (Allium Sativum) proviene de una variedad autóctona, el Allium Longicuspic, que dio origen al ajo común. Su expansión fue rápida hacia la India y la región mediterránea, llegando a Grecia, donde se utilizaba para prevenir numerosas enfermedades.

Los registros más antiguos del uso medicinal del ajo proceden del Antiguo Egipto. Se creía que sus propiedades curativas otorgaban poderes especiales: los faraones entregaban ajos a sus esclavos para mantenerlos sanos y fuertes, y los papiros revelan que llegó a considerarse un alimento sagrado. Se invocaba al ajo en juramentos, y se han hallado cabezas de ajo en tumbas de faraones, con la finalidad de proteger contra los espíritus malignos.

Para los egipcios, el ajo representaba el mundo: las capas externas simbolizaban los estados del cielo y el infierno, y los dientes, el sistema solar; consumirlo significaba la unión del hombre con el universo.

En Grecia, el ajo se empleaba para evitar enfermedades como el tifus y el cólera. Los atletas griegos solían masticar dientes de ajo antes de competir en los Juegos Olímpicos.

Detalle de varias cabezas de
Detalle de varias cabezas de ajo, algunas abiertas mostrando los dientes en su interior, sobre una superficie de madera. El ajo es un ingrediente fundamental en la cocina y se destaca por sus propiedades beneficiosas para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Beneficios del ajo según la medicina

El IMSS y otras fuentes destacan que el ajo es rico en potasio, selenio, fibra, vitaminas C y B6, así como en minerales como manganeso, hierro, calcio y fósforo. Contiene compuestos azufrados, como la alicina, responsables de sus efectos antioxidantes, antibacterianos y cardioprotectores, lo que convierte al ajo en un aliado para la salud cardiovascular y la fortaleza del sistema inmunológico.

¿Por qué combinar el ajo con leche?

El consumo de ajo con leche se promueve como un remedio para tratar la indigestión, la acidez, los gases y otras molestias estomacales.

Dentro de la medicina tradicional, la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional de la UNAM documenta un remedio que utiliza esta combinación para facilitar la expulsión de parásitos. Este tratamiento consiste en la ingestión en ayunas durante tres días de leche, ajo, epazote y hierbabuena.

Además de los beneficios reconocidos, en redes sociales se le atribuyen otras propiedades, entre ellas:

  • Mejorar el sistema inmune.
  • Eliminar toxinas.
  • Mejorar la circulación.
  • Aliviar el resfriado.
  • Reducir el colesterol.
  • Favorecer un sueño profundo.

Preparación del ajo con leche y precauciones

Ingredientes:

  • Un vaso de leche (puede utilizarse leche vegetal).
  • Uno o dos dientes de ajo.
  • Opcional: miel al gusto para suavizar el sabor.

Instrucciones:

1. Pelar y triturar o picar finamente los dientes de ajo para activar la alicina, su principal compuesto activo.

2. Calentar la leche en una cacerola pequeña hasta antes de hervir.

3. Añadir el ajo triturado a la leche caliente y dejar infusionar a fuego bajo durante cinco a diez minutos.

4. Colar la mezcla para retirar los restos de ajo.

5. Si se desea, agregar miel para mejorar el sabor. Habitualmente se bebe tibia, idealmente antes de dormir para favorecer la relajación.

El té de ajo no
El té de ajo no es la mejor manera de consumir este alimento (Especial)

Precauciones

Consultar a un profesional de la salud resulta indispensable antes de emplear el ajo con leche como remedio, especialmente en presencia de enfermedades previas.

  • Problemas digestivos: El ajo crudo puede provocar gases, hinchazón, dolor abdominal e irritación gastrointestinal en personas sensibles o con trastornos como gastritis o colon irritable.
  • Interacción con medicamentos: El ajo posee efectos antiagregantes y anticoagulantes. No se recomienda su consumo en grandes cantidades ni en forma de suplemento si se están tomando medicamentos anticoagulantes (aspirina, warfarina) o antes de una intervención quirúrgica, ya que podría aumentar el riesgo de sangrado.
  • Lactancia: Aunque el ajo es seguro en cantidades culinarias, puede modificar el olor de la leche materna y afectar la alimentación del bebé. Se aconseja precaución con altas dosis.
  • Alergias: Las personas alérgicas al ajo deben evitar su consumo.
  • Hipertensión y diabetes: Si bien el ajo puede contribuir a disminuir la presión arterial y el colesterol, quienes padecen estas condiciones deben extremar el control médico, ya que un consumo excesivo podría interferir con los tratamientos.

El ajo con leche, respaldado por tradiciones milenarias y diversos estudios, se presenta como un recurso natural que debe utilizarse con responsabilidad y bajo supervisión profesional.