
Nota anterior:
The Boys - Temporada 5 - Episodio 7 y 8: El final es en donde partí
Vivimos en un mundo en el que un cierre no es tal y las franquicias hacen lo posible para exprimir hasta la última gota de sangre que le quede a la misma. En ese sentido, son pocos los finales concretos que hemos visto en los últimos años y también son menos los que han logrado contentar a gran parte de su audiencia. Cerrar una historia es un proceso complicado, y para The Boys tenía ciertas complicaciones extra.
Primero, lo dinamitado que estaba el camino respecto a la obra original. Sobran casos, pero solo basta con mirar a Game of Thrones para entender que cuando el material de base se termina, es aún más difícil continuar con la calidad que plasma una adaptación. En este caso, The Boys no podía recurrir a los cómics porque lo que pasa allí en el final ya no puede adaptarse por las decisiones que se tomaron en temporadas anteriores. En segundo lugar, hay otro factor: las últimas temporadas de The Boys son radicalmente inferiores en calidad a las primeras tres.
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Estos últimos dos episodios de temporada, que también se encargan de cerrar la serie, tienen el objetivo de darle un final el arco narrativo de cada uno de los personajes. La serie permitió jugar con el enigma hasta el último capítulo y con casi todos sus protagonistas y antagonistas en un lugar privilegiado, haciendo que prime el misterio sobre cuál sería el desenlace de cada uno de ellos.
En ese sentido, y más allá del desenlace del conflicto troncal de la serie, The Boys le da su momento a cada uno de los actores que nos acompañó estos siete años para tener un cierre esperado y digno. Esto es ciertamente un objetivo logrado de la propuesta, ya que todos ellos se sienten naturales y bien ejecutados. Sí debo decir que el puntapié por el cual inicia este final y cómo consiguen la forma de llegar a él se siente un poco forzado y resuelto en pocos minutos, pero me atrevo a decir que es más un error de temporada que de episodio.
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Lo que mantuvo a flote la serie en sus peores momentos, y lo que nos entrega un gran final, es la enorme entrega de todo el cast respecto a sus personajes. Anthony Starr como Homelander y Karl Urban como Billy Butcher nos entregan una de las mejores enemistades de adaptaciones de cómics que se han hecho, y en este último episodio nos regalan de los mejores momentos de sus actuaciones, haciendo gestos, miradas y sutilezas que demuestran por qué son tan cautivadoras sus interpretaciones.
Por supuesto, la relación entre Hughie (Jack Quaid) y Starlight (Erin Moriarty) también nos da un hilo conductor respecto a la serie y su final termina de crear un círculo perfecto entre lo que fue el primer episodio y lo que es el último. Como el mundo en el que viven es el mismo, pero a su vez diferente a raíz de todo lo que sucedió. Otros personajes como Mother’s Milk (Laz Alonso) o The Deep (Chace Crawford), salvando las distancias, obtienen el final que esperábamos de ellos. Y mención especial para Kimiko (Karen Fukuhara) y Frenchie (Tomer Capone), que también en los peores momentos de la serie han sabido entregarnos de los momentos más emocionantes.
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La serie no solo termina siendo metafórica del momento en el que vivimos (y al que vive Estados Unidos más específicamente), si no que el showrunner Eric Kripke nos entrega un enorme testimonio de época hacia la posteridad, incluso anticipando cosas que aún no pasaron pero que ya se dejan ver, haciendo que The Boys sea más que una adaptación y también una consecuencia del mundo en el que vivimos hoy.
Como dije antes, algunos de los puntos que menos me convencieron refieren más a la temporada que al final en sí. La forma en la que los protagonistas deciden cómo ir al enfrentamiento final sale completamente de la nada, sin un desarrollo detrás que lo sustente. Lo mismo con los cambios de algunos personajes como Butcher o Kimiko que hasta la temporada anterior eran unos y ahora son otros. También, más allá de que Soldier Boy (Jensen Ackles) hace una gran interpretación, todas sus actuaciones parecen un spot publicitario hacia su serie precuela Vought Rising que saldrá el año que viene.
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The Boys termina consolidando una serie concreta, cerrada y buena. Ha tenido sus momentos bajos y muy influenciados por la huelga de guionistas que se dio hace unos años en Hollywood, pero logra volver a sus inicios y entregarnos una mirada que respeta todo lo que supo crear. Es cierto que la temporada anterior, y gran parte de ésta, dejan una mancha en el plano general, pero son pocas las series que han logrado llegar hasta lo último sin estos detalles.
El final convence porque es auténtico. Porque vuelve a sus raíces, al lugar que lo vio nacer y nos da un poco más de eso que tanto nos cautivó en las primeras tres temporadas. Los traspiés de las últimas dos temporadas podrían no haber existido, entregando capítulos increíbles y el final podría ser exactamente el mismo. No se puede decir eso de todos los finales, y en este caso, se valora -y mucho- que lo hayan logrado.
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