Un doble terremoto sacudió la costa norte de Venezuela la tarde del miércoles. El epicentro se localizó en las inmediaciones de Morón, municipio costero del estado Carabobo, a unos 168 kilómetros de Caracas, con una profundidad estimada de entre 10 y 13 kilómetros. El movimiento fue clasificado como superficial, lo que amplificó su efecto destructivo sobre la superficie. Según el USGS, al primer sismo le siguió un segundo de magnitud 7,2 apenas cuarenta segundos después, una secuencia inusual que multiplicó los daños estructurales.
La zona cero fue el municipio de Montalbán, en Carabobo, donde se reportaron los daños más graves: colapsos totales de viviendas y personas atrapadas bajo escombros. Caracas, a cerca de 170 kilómetros del epicentro, sufrió el desplome de varios edificios en los barrios orientales de la ciudad. El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, confirmó que zonas como Los Palos Grandes y Altamira registraban “situaciones alarmantes” con casas y viviendas desplomadas, y llamó a la población a abandonar los edificios ante el riesgo de réplicas. Las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales mostraban fachadas desgarradas, escombros sobre la calzada y columnas de polvo sobre el skyline caraqueño.
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Las escenas de pánico se repitieron en distintas ciudades del país. Periodistas de la agencia AFP constataron el caos en Caracas, donde miles de personas evacuaron edificios de oficinas y viviendas y permanecieron en la calle, sin atreverse a regresar ante el aviso de réplicas inminentes. Un testigo citado por Reuters relató que los residentes se apresuraron a salir mientras el edificio se sacudía y que pudieron ver grietas formarse en uno de sus costados. En el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, que sirve a la capital, los videos difundidos mostraron el caos en las terminales y daños visibles en la infraestructura.
El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió un aviso para Puerto Rico y las Islas Vírgenes tras el terremoto, aunque posteriormente fue cancelado. En la costa de La Guaira, la alerta preventiva local generó pánico generalizado, con olas estimadas en apenas 20 centímetros que no causaron daños adicionales. Las autoridades colombianas descartaron amenaza para el litoral Caribe de ese país. El sismo fue perceptible en Colombia, Curazao, Aruba y el Caribe neerlandés, según reportes de medios y agencias de la región.
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El servicio de gas natural domiciliario fue interrumpido como medida de precaución en las ciudades más afectadas para evitar accidentes derivados de posibles fugas en tuberías dañadas, según informó el ministro Cabello. Los cuerpos de Protección Civil y los equipos de rescate fueron desplegados de forma inmediata en Caracas y Carabobo para iniciar las labores de remoción de escombros. Al cierre de las primeras horas, las autoridades no habían emitido un balance oficial de víctimas, aunque en Guatire, estado Miranda, comenzaron a circular reportes preliminares sobre personas lesionadas. La situación se mantenía en desarrollo con múltiples réplicas registradas.
Venezuela se asienta sobre una de las zonas sísmicas más activas de América del Sur, producto de la interacción entre las placas tectónicas del Caribe y Suramericana. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) ha advertido en repetidas ocasiones que gran parte de la actividad sísmica del país se concentra en las fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar. El último terremoto de magnitud comparable ocurrió en 2018, cuando un sismo de 7,3 en el estado Sucre afectó a al menos diez países de la región, incluyendo Brasil, Guyana y varias islas del Caribe. El de este miércoles, sin embargo, golpeó una zona de mayor densidad urbana e infraestructura crítica, incluyendo refinerías y puertos industriales del estado Carabobo, lo que podría agravar el impacto económico de un país que ya arrastraba una crisis estructural profunda.
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