
El satélite IOD-1, desarrollado por la empresa española GMV, ha sido lanzado con éxito este 28 de marzo desde Nueva Zelanda dentro de la misión Celeste de la Agencia Espacial Europea (ESA). El objetivo de este programa es demostrar la utilidad de una nueva capa de satélites de navegación en órbita terrestre baja (LEO), que complemente los sistemas existentes y refuerce la precisión y seguridad de los servicios de posicionamiento en Europa.
Esta misión supone un importante avance para la tecnología espacial europea y un paso al frente de la industria española en este sector estratégico. Durante los próximos meses se probarán y evaluarán las capacidades del Celeste IOD-1. Además, están en desarrollo otros ocho satélites de mayor tamaño, que ayudarán a ampliar y reforzar las prestaciones del sistema para futuros despliegues operativos a partir de 2027.
El lanzamiento de Celeste refuerza la posición de España y Europa en el sector de la navegación por satélite y constituye un primer paso fundamental para el futuro despliegue de constelaciones LEO. Estas nuevas infraestructuras tienen potencial para transformar la vida cotidiana al ofrecer servicios de localización más precisos, fiables y seguros, lo que beneficiará sectores como el transporte, las telecomunicaciones y la gestión de emergencias.
Despegue del satélite en Nueva Zelanda
El satélite IOD-1 ha sido puesto en órbita a las 10:14 hora central europea (CET) desde el complejo de Rocket Lab en Māhia, Nueva Zelanda, junto a otro satélite desarrollado por Thales Alenia Space. Se trata del primer paso visible del programa Celeste, que busca fortalecer los servicios de posicionamiento, navegación y sincronización (PNT) en Europa.
El objetivo principal de esta primera fase, denominada Celeste In-Orbit Demonstrator (IOD), es validar en vuelo nuevas tecnologías para futuras constelaciones de satélites en órbita baja. Entre ellas destacan la capacidad para determinar su órbita de forma autónoma, sin depender de la infraestructura terrestre, y emitir señales de radionavegación más potentes en las bandas L y S. La misión pone especial atención en la resistencia a interferencias y la mejora de servicios avanzados de navegación.
Colaboración española e impulso a la innovación
La empresa española GMV lidera el desarrollo y operación del Celeste IOD-1, en colaboración con Alén Space. Ambos socios han trabajado en el diseño, integración y pruebas detalladas del satélite, que es un CubeSat de 12U sometido a exigentes ensayos en tierra antes de su lanzamiento. La Agencia Espacial Europea destacó en diciembre de 2025 que el satélite cumplía todos los requisitos para el vuelo y las operaciones iniciales en órbita, tras superar el importante hito denominado Flight Readiness Key Point (FRKP).
Según el director general de Sistemas de Navegación por Satélite de GMV, Miguel Romay, “Celeste marca el inicio de una nueva etapa para la navegación por satélite en Europa”. Romay también destaca que este hito representa una demostración clara de la capacidad de la industria española para liderar iniciativas completas en tecnología espacial, abarcando desde el diseño hasta la integración y la operación de sistemas complejos.



