En la tercera noche de guerra en Medio Oriente, se conocieron las primeras imágenes de los destrozos más significativos contra objetivos estratégicos alcanzados tanto por Estados Unidos e Israel en Irán como por el régimen iraní en los países del Golfo.
Durante la noche se registraron bombardeos cruzados entre Israel e Irán, así como ataques de Teherán contra países aliados de Estados Unidos. Además, Israel lanzó una nueva ofensiva sobre Beirut, la capital de Líbano, con el objetivo de alcanzar estructuras clave del grupo chií Hezbollah.
“Los golpes más duros aún están por venir de los militares estadounidenses”, advirtió el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a los periodistas antes de informar a los miembros del Congreso sobre la operación en Irán. El Pentágono fue el primero en hablar de la misión y nombrarla como “Furia Épica”.
Una imagen satelital difundida horas después de la ofensiva conjunta de fuerzas estadounidenses e israelíes contra el régimen iraní mostró el impacto directo de los ataques sobre la cúpula del poder en Teherán. En la fotografía se observa una densa columna de humo negro y estructuras colapsadas en el complejo de seguridad que alberga la residencia y las oficinas del líder supremo del régimen.
Este complejo, considerado uno de los puntos más vigilados de la capital iraní, funciona como centro de operaciones y sede de altos funcionarios del régimen. El ataque, parte de una campaña de bombardeos de gran envergadura tras semanas de amenazas cruzadas, tuvo como objetivo instalaciones estratégicas y figuras clave del liderazgo de la república islámica.
La intensidad de los ataques, el asesinato del líder supremo iraní Ali Khamenei, y la ausencia de un plan de salida claro prepararon el terreno para un conflicto prolongado con consecuencias de gran alcance.
Lugares considerados refugios en Oriente Medio, como Dubái, han sido blanco de ataques aéreos. Los precios de la energía registran fuertes aumentos y los aliados de Estados Unidos se han comprometido a colaborar en la interceptación de misiles y drones iraníes.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes que la ofensiva contra Irán está lejos de alcanzar su punto máximo y advirtió que la fase más contundente de los ataques aún no ha comenzado.
“Ni siquiera hemos empezado a golpearles fuerte. La gran oleada aún no ha sucedido. Lo grande viene pronto”, declaró Trump en una entrevista telefónica con CNN.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró a Fox News que “esta será una acción rápida y decisiva” y sostuvo que “depende del pueblo de Irán, en última instancia, cambiar el gobierno... Estados Unidos e Israel juntos están creando las condiciones para que lo hagan”.
Sistemas de radar, bases militares, fragatas, barcos petroleros y refinerías de petróleo fueron algunos de los objetivos de los ejércitos involucrados en el conflicto.
La imagen satelital de la residencia de Ali Khamenei un día después del ataque. El líder supremo iraní murió el 28 de febrero y su muerte fue confirmada en primera instancia por Trump, y luego por la televisión estatal de Irán.

