Para Phil Noble, fotógrafo senior de Reuters, registrar el arresto del ex príncipe Andrés implicó desplazarse en tiempo récord y operar en medio de una incertidumbre constante. Noble explicó que se encontraba en el norte de Inglaterra, lo más lejos posible de Norfolk, a unas “cuatro horas y media o cinco horas en coche sin tráfico”. La organización en el equipo fue inmediata: “Por la mañana nos llega la noticia de última hora: el ex príncipe Andrés ha sido arrestado. Hacemos planes. Invitamos a gente a su casa. Invitamos a gente a Royal Lodge en Windsor y luego, ‘Bueno, Phil, ¿puedes empezar a conducir?’”, detalló el fotógrafo sobre la respuesta inicial del grupo.
La coordinación fue clave durante el trayecto, a pesar de no tener una dirección definida. Noble relató: “Todavía no sabemos adónde iremos, pero mi jefa, Suzanne, y yo vamos a visitar diferentes comisarías, y luego cada vez más. Daremos vueltas. Probaremos la comisaría, llamaremos a compañeros, llamaremos a contactos locales. ¿Dónde estará? ¿Adónde habrá ido? ¿Dónde deberíamos buscar?”, dejando en evidencia un operativo guiado por la improvisación y la rapidez de reacción.
El instante decisivo: de la espera al disparo
El momento crucial llegó tras horas de búsqueda y perseverancia. Noble compartió que esa noche habían visitado probablemente la cuarta o quinta comisaría. Al llegar, no hubo indicios de movimientos inusuales; incluso consideró regresar a su hotel, que estaba a una hora de la comisaría. Fue entonces cuando su colega Marissa lo alertó: “Mira, acaban de llegar dos coches, creo que deberías volver”. Noble decidió regresar y, al llegar, se produjo el hecho clave: “Al minuto de llegar, las persianas del garaje de la comisaría se abrieron y salieron dos coches. Y en uno de ellos estaba él”.
La toma de la imagen fue el resultado de técnica, experiencia y azar. Noble afirmó sobre la dificultad: “Hay tantas cosas en juego. No sabes de dónde va a venir el coche, ni dónde va a estar sentado. Obviamente, está oscuro, así que hay que usar el flash. Es cuestión de suerte”. Para anticiparse, había hecho pruebas antes: “Media hora antes de tomar la foto, había hecho algunas pruebas de otros coches saliendo de la comisaría, así que tenía una idea aproximada de cómo podrían ser los ajustes de la cámara”. No obstante, reconoció el carácter impredecible de su trabajo: “Pero aun así, ya sabes, es más cuestión de mirar que de juzgar cuando sale el coche. Tienes que intentar adivinar dónde está sentado, ¿de qué lado del coche está? ¿Está delante? ¿Está detrás? ¿Se reciclará el flash a tiempo? Los dioses de la fotografía me apoyaron ayer”.
Variables, azar y la dificultad técnica
Noble remarcó la excepcionalidad de lograr este tipo de fotografía en coberturas policiales: “Por cada foto de coche que haces, la probabilidad de acierto es bajísima. Hay muchísimas variables. De noche es un poco más fácil porque no hay luz ambiental, no hay reflejos en el parabrisas. Eso facilita un poco la vida. Pero sí, si hubiera hecho cien fotos así y hubiera conseguido diez, me sorprendería”. La presión y la incredulidad tras obtener la imagen fueron intensas. “Anoche fue uno de esos momentos de incredulidad, en los que miras la parte trasera de la cámara, estás cansado, ha sido un día largo, ya sabes, lo tienes. Y entonces le dije a mi compañero: ‘¿Puedes comprobarlo? ¿Es él?’ Porque quieres asegurarte, ya sabes, no te puedes creer que lo hayas conseguido tan bien como yo”.
El valor personal y profesional de la imagen
El propio Noble reflexionó sobre el valor artístico en contraste con el impacto informativo de la foto: “La mejor foto... probablemente no. Sabes, es un hombre al que le dispararon de noche a través de un parabrisas. ¿Es la mejor foto que he tomado? No. ¿Es la que está ahí arriba una de las más importantes? Cien por cien”, sentenció. Sobre el matiz de la labor periodística gráfica, explicó: “Cuando trabajas en noticias, no es una ciencia exacta. Las mejores fotos no siempre son las más noticiosas”.
También ponderó el contexto actual y la rareza de captar imágenes de verdadero impacto: “Sí, es un poco surrealista, la verdad. Hoy en día, todos somos fotógrafos, hay cámaras por todas partes, redes sociales, celulares, lo que sea. Es muy raro que un fotógrafo, un medio, capture un momento tan importante. No recuerdo la última vez que sucedió, y sí, es un poco surrealista, la verdad”.

