Lumina Cirkum: una escuela mantiene la educación circense pese a la pandemia

El centro educativo se encuentra en Atizapán, a donde acuden niñas y niños para tomar clases de acrobacias

Después de practicar peligrosas acrobacias aéreas, Jairo y Karina entrenan a media docena de niños en la escuela que montaron en Atizapán, un suburbio del Valle de México, tras el cierre de los espacios circenses por el covid-19.

La artista aérea y miembro de la compañía circense "Atayde Hermanos", Ana Karina Cervantes Zavala (izq.), Imparte clases a niños en el espacio de entrenamiento circense "Lumina Cirkum", en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 13 de julio de 2021. - Niños en aros mientras los aspirantes a acróbatas se balancean en la cuerda floja o giran en el aire en una escuela de circo familiar en México, decididos a mantener vivos sus sueños a pesar de la pandemia.
FOTO: CLAUDIO CRUZ / AFP
La artista aérea y miembro de la compañía circense "Atayde Hermanos", Ana Karina Cervantes Zavala (izq.), Imparte clases a niños en el espacio de entrenamiento circense "Lumina Cirkum", en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 13 de julio de 2021. - Niños en aros mientras los aspirantes a acróbatas se balancean en la cuerda floja o giran en el aire en una escuela de circo familiar en México, decididos a mantener vivos sus sueños a pesar de la pandemia. FOTO: CLAUDIO CRUZ / AFP
Una niña practica en el espacio de entrenamiento del circo "Lumina Cirkum", en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 13 de julio de 2021. 
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Una niña practica en el espacio de entrenamiento del circo "Lumina Cirkum", en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 13 de julio de 2021. FOTO: CLAUDIO CRUZ / AFP

En principio buscaban un lugar para seguir ejercitándose, pero la magia de la cuerda floja, el monociclo, los aros y las telas terminó por darle vida a Lumina Cirkum.

Apoyados por la madre de Karina y su pareja Cristóbal -equilibrista- encontraron una bodega que adaptaron como gimnasio para hacer realidad el sueño de integrar algún día el afamado Cirque du Soleil.

Como un imán, el lugar atrajo la mirada de los vecinos de este populoso sector, por lo que los artistas decidieron ofrecer clases de acrobacia de piso y danza aérea a niños y adolescentes. El rol de maestros ayuda ahora a pagar el alquiler del lugar.

Niños colgados de aros mientras los aspirantes a acróbatas se balancean en la cuerda floja o giran en el aire en una escuela de circo familiar en México, decididos a mantener vivos sus sueños a pesar de la pandemia
FOTO: CLAUDIO CRUZ / AFP
Niños colgados de aros mientras los aspirantes a acróbatas se balancean en la cuerda floja o giran en el aire en una escuela de circo familiar en México, decididos a mantener vivos sus sueños a pesar de la pandemia FOTO: CLAUDIO CRUZ / AFP
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“Todo era incierto: si volvían las actividades, si no volvían, si iba a haber trabajo un día, si mejor ya cambiaban de carrera”, cuenta a la AFP Ana Zavala, madre de Karina.

Pero “decidimos seguir con el sueño y con el entrenamiento para cuando se reactivaran los trabajos o las actividades de circo”, agrega la mujer, quien coordina el proyecto que tiene 30 alumnos.

México, de 126 millones de habitantes, vive una tercera ola de contagios de covid-19, pero el avance de la vacunación mantiene estables los indicadores de muertes y hospitalizaciones, según el gobierno.

El país es el cuarto más castigado por la epidemia en números absolutos con casi 236.000 fallecidos, aunque su tasa de mortalidad es la vigésimosegunda del mundo.

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- “Quieren volver y volver” -

Zavala, de 44 años, ha compartido siempre el anhelo artístico de su hija. Por ello, el lugar está adornado con imágenes de las presentaciones de Karina Cervantes, de 21 años, algunas con el reconocido circo mexicano Atayde.

El espacio también está decorado con coloridos afiches como el de un oso caminando mientras toca un tambor, con focos y monociclos colgados del techo, y hasta una máquina de palomitas de maíz.

Es casi como entrar a un circo, actividad de larga tradición en México y fuertemente golpeada por la pandemia. Recién en abril el sector comenzó a retomar actividades con aforo limitado.

Los menores que Jairo y Karina entrenan llegan sonrientes y, antes de recibir instrucciones, comienzan a ejercitarse.

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“Se siente muy bonito que llegan los niños a su primera clase y están todos felices y quieren volver y volver”, comenta Jairo Ávila, acróbata colombiano de 23 años.

“Transmitirles eso y que ellos se sientan felices de volver, es muy agradable”, añade el artista al señalar que su objetivo es llegar al Cirque du Soleil, que acaba de retomar sus espectáculos.

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INFORMACIÓN Y FOTOS: AFP

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